CUANDO HABLA UN NAVEGANTE (6) – MARCELO DER OHANESSIAN

Marco Bulacia lo convocó hace no mucho tiempo para que, cuando se pudiera volver a sentar en un auto de rally, fuera su nuevo navegante. Marcelo Der Ohanessian aceptó la propuesta, pues sus compromisos con el joven boliviano en la clase mundial WRC 3 no interferirían en principio con la mayoría de sus participaciones en otros torneos, como el Copec RallyMobil™ o el paraguayo.  

Fue así que, después de un eterno papeleo que hubo que preparar para salir de Sudamérica e ingresar a Europa en estas condiciones sanitarias, llegaron primero a Italia para definir la aparición, a modo de entrenamiento en carrera, en el Rally de San Marino, fecha válida por el Campeonato Italiano de Tierra que en otras épocas fuera uno de los clásicos de la serie continental.

Bulacia alquiló allí un Škoda Fabia R5. Se entendieron bien con su copiloto argentino; tanto, que resultaron ganadores de la clasificación general. Tras las celebraciones, partieron inmediatamente a Estonia, adonde competirían esa misma semana.

También del país báltico se volvieron con una satisfacción. Después de un positivo Shakedown, terminaron quintos la primera etapa y avanzaron a cuartos, concluyendo como mejor tripulación latina en su división y sumando los puntos necesarios para afianzarse en la segunda plaza a seis unidades de Jari Huttunen (Hyundai).

¿Cómo viviste estos días tan intensos?

Con gran alegría. Mi debut al lado de Marco fue con un triunfo en San Marino y en el plano de los siguiente siete días habíamos sido cuartos en el Campeonato del Mundo WRC 3 en Estonia, así que no sé se podría pedir más. Nos adaptamos rápidamente a esta realidad, si bien desde hace algunos mese veníamos trabajando juntos de manera virtual. Nos conectábamos por videollamada, poníamos algunas cámaras a bordo de tramos varios, yo escribía las notas y luego le cantaba la hoja por el mismo medio. Hicimos así para ir puliendo algunos detalles y tener una noción más acabada de cómo trabajaríamos desde entonces como binomio. Nos conocíamos de antes, incluso por su padre en el Rally Dakar, pero nunca habíamos hecho más que alguna charla breve. Yo tuve que presentar documentos durante tres meses para salir de Argentina y ahora estamos en Valencia, listos para viajar a Turquía porque falta poco, pero atentos a las cancelaciones de los vuelos, a si tenemos que trasladarnos en auto a otros aeropuertos españoles y muchos detalles más que han aparecido por el coronavirus.

¿Qué otros cambios te llamaron la atención en Estonia?

Más de uno, pero quizás el más significativo fue el de las tarjetas que entregamos en los controles horarios. En la verificación administrativa del miércoles nos las entregaron a todas. Nosotros mismos teníamos que cargar los horarios y solo se la mostrábamos por la ventanilla. Se generaron dudas al principio o en los reagrupamientos, pero poco a poco todos nos fuimos acostumbrando. Seguir con esto obligaría a que todos los coches tengan instalado algún rastreo satelital y me parece que es el rumbo que van a tomar. Incluso, por una cuestión ecológica de no imprimir más papel, se supone que pronto llevaremos algún dispositivo móvil tipo Tablet para eso y el Libro de Ruta, por ejemplo en formato pdf. En más de un lugar ya lo hacen de ese modo. Nos habían puesto una penalización grande que nos hacía caer al sexto puesto sobre el final, pero reclamamos y aceptaron que era un error de cómputos de la organización. La ceremonia de largada fue sin público, nos entrevistaron con mascarilla, que teníamos que usar casi siempre, en las pruebas especiales la cantidad de gente era limitada. Se alargaron algunos tramos sin asistencia para estar menos en contacto entre los equipos en el parque de servicios, aunque nada demasiado drástico en ese sentido, salvo que hubo que administrar a conciencia los neumáticos.

¿En lo deportivo, qué les dejó esta competencia nueva?

Aprendimos mucho. El promedio es permanentemente alto. Se va casi todo el tiempo a fondo. Decir que es más veloz que Finlandia no es poca cosa. Hay varios saltos también. El piso se degrada más de lo que imaginábamos. Aquí había más de 20 pilotos sobre máquinas R5 en condiciones de estar en la punta, así que el nivel de competitividad era altísimo. Por eso quedamos tan contentos con nuestra cuarta posición a espaldas de dos nórdicos y un local.

Lo bueno es que van motivados a Turquía en pocos días más, ¿cierto?

Bulacia ya corrió allí el año pasado, por lo que sabe a qué atenerse. Es un rally con mucha piedra y pinchazos que aparecen de un momento a otro y que hay que tratar de evitar, por difícil que parezca. No se compara en nada a Estonia al ser otro piso, mucho más trabado y roto.

¿Qué pasará luego?

El programa de competencias con el Citroën C3 del equipo Tagai Racing Technology terminaría en Cerdeña en octubre. Por eso es tan importante sumar bien en la fecha turca.

¿Encontraste diferencias entre ese auto y el que venías corriendo con Benjamín Israel en Chile?

No, en absoluto. Son exactamente iguales: C3 R5 que Citroën Racing construye y vende con la filosofía carrera-cliente, idénticos para todos.