FERNANDA ISRAEL: SU PRIMER AÑO JUNTO AL RALLY

Debutó en el automovilismo este año y, por su entusiasmo, habría llegado al campeonato COPEC RallyMobil para quedarse. Fernanda Israel es hermana menor de Benjamín y Jeremías, prima de Samuel y pertenece a una familia que por todos lados posee raíces ligadas al deporte motor chileno desde hace décadas, pues también es prima de Pedro y Alberto Heller.

El equipo que dirige su padre Claudio sumó un Peugeot 208 a la clase R2 Lite con el que Fernanda conformó la única tripulación netamente femenina de la temporada al ser navegada por la española Marta Anglada. Aunque Carlos Prieto (Peugeot) fue campeón con holgura, Israel terminó tercera apenas a un punto de diferencia de José Quezada (Ford), quien cuenta con mucha más experiencia en el rubro.

-¿Qué tal fue tu primer año dentro del ambiente del rally?

Fue uno año verdaderamente importante en mi vida porque marcó mi debut en el automovilismo. Terminé muy contenta por lo hecho y, sobre todo, por lo aprendido. Largué tres carreras y en una sola tuve un percance, mientras que en las dos restantes pudimos ver la meta. El saldo es mejor de lo que esperaba, así que no veo la hora de que empiece la próxima temporada.

-¿Cambió en algo tu forma de encarar las competencias entre la que fue la primera y la última?

Casi diría que los nervios aumentan cada vez. Mi padre me había advertido que, a medida que vaya adquiriendo confianza con el coche, la sensación de velocidad va a aumentar de manera considerable y realmente creo que eso es así, por lo cual no me puedo relajar mucho. Los riesgos de romper el auto también crecen mientras uno se va exigiendo. Dicho y hecho, en el tercer rally subí mi ritmo y terminé dándome un golpe que, por fortuna, no tuvo consecuencias serias. Junto a Marta, hemos trabajado de menos a más y su experiencia, tanto como la de mi escuadra que completan mis hermanos y mi primo, ha tenido un valor muy importante para mí. Todos me apoyan y me aconsejan, al igual que Pedro y Alberto. Ojalá algún día llegue a cumplir mi propósito de ganar en la R2 gracias a sus aportes.

-¿Te pesa o te favorece el hecho de pertenecer a una familia con tanta tradición automovilística?  

Hay un poco de cada cosa. ¡Hasta mi mamá participó en Fórmula 4 tiempo atrás! El deporte motor me encanta y de niña le pedía a mi papá que me lleve a correr el NASCAR en Estados Unidos porque siempre lo veía por televisión. Claro que estoy lejos de eso y ahora es en el rally de m país donde me siento muy a gusto. El apellido sí me pesa un poco porque papá hace más de 30 años ya contaba con algunas experiencias internacionales y ahora mis hermanos son pilotos que van en verdad muy rápido en todos los tramos. Sin embargo, el lado bueno es que me tienen una paciencia extra por ser mujer. Ellos me indican que a esto hay que hacerlo paso a paso y quemando las etapas necesarias.

-¿Qué es lo que más le cuesta a alguien que recién llega a esta especialidad y se sube a un auto técnicamente evolucionado y moderno como es tu Peugeot 208 R2L?

Lo que más me ha costado fijar en comparación a otros colegas es la concentración requerida en cada especial. Es algo demasiado importante como para descuidarla. Hay que trabajar sobre eso dentro y fuera del vehículo. A bordo, uno va escuchando un montón de indicaciones a un ritmo elevado para ejecutar las notas que te lee el copiloto. En sí, el 208 se comporta muy bien y cuenta con un interesante nivel de desarrollo que lo hace interesante de conducir.

-¿Se divierten los Israel en la mesa familiar de un sábado a la noche en plena competencia, el domingo cuando todo ha terminado o de repente cuando regresan a casa y cuentan sus historias?

Sí, por supuesto. Como todas las fechas nos dejan cosas buenas y malas para comentar, tratamos de tomar con gracia incluso aquello en lo que no necesariamente nos fue bien. No obstante, gran parte del tiempo nos dedicamos a conversar acerca de aquellos en los que podemos ir mejorando, ya sea individualmente o como equipo.

-¿Cómo fue la elección de Marta Anglada como navegante?

Esa es una linda historia, cargada de casualidad. Yo había viajado a España a hacer un curso de manejo con Xavier Pons. Él me habló de una persona con experiencia en la butaca derecha que, casualmente, se había venido a vivir a Chile poco tiempo antes. Era Marta, así que allí mismo la telefoneamos, sabiendo que a ella esto también le gusta mucho y que, al igual que nosotros, pertenece a una estirpe ligada a la actividad. Lo primero que me contestó es que no podía porque había empezado un nuevo trabajo. No debe haber resistido mucho la tentación de estar arriba de un auto de carrera porque al día siguiente me devolvió la llamada para decirme que sí quería sumarse a la estructura conmigo. Cuando ella llegó a Santiago, nos reunimos en un restaurante italiano con ella y Benjamín para charlar y en el acto nos pusimos de acuerdo para empezar a trabajar. Ella sabe mucho porque ha participado en una cantidad importante de competencias. Me pidió hacer una prueba antes de la primera carrera como binomio, pero casi no hizo falta porque es una gran profesora y compañera. Es al día de hoy que nos hemos convertido en grandes amigas.

-Imaginamos que tus planes deportivos para 2020 son hacer el año completo en el certamen COPEC RallyMobil.

Así es. Seguiríamos en la R2 Lite tal como hasta ahora, con la intención de adquirir más experiencia y seguir disfrutando de este deporte.