ROSSI: LO QUE PASÓ Y LO QUE VENDRÁ

En el seno del equipo Joker, Felipe Rossi y Luis Allende conformaron otro de los binomios que meses atrás dieron el salto a los coches de reglamentación R5. Tal como sus primos Pedro y Alberto Heller, Rossi pasó a conducir un Ford Fiesta, con el cual sumó algunos puntos a principios de temporada.

Antes de despedir el año, Felipe hizo un resumen de lo vivido en 2019.

¿Cuál es tu balance del año que pasó?

2019 fue un período lindo, con carreras agradables, una producción del campeonato COPEC RallyMobil que evidentemente sigue elevando su nivel y una escuadra como la nuestra que ha logrado resultados más que positivos. Hablando más genéricamente, me da gusto notar que en Chile va creciendo a muy buen ritmo el caudal de aficionados a este deporte y que éstos van aprendiendo cada día más acerca del mismo. Hubiera sido interesante terminar el calendario de una manera normal, pero las circunstancias lo impidieron. En ese sentido, seguramente habrá revancha en 2020.

Cuando empezaste a conducir tu Fiesta, ¿qué sentiste en comparación a lo que habías experimentado antes?

Diría que el cambio fue impresionante. La velocidad en curva es muy notoria por una serie de factores, como por ejemplo la eficiencia con la que el coche va transmitiendo su potencia al piso con las cuatro ruedas motrices. A la salida, el trayecto entre una referencia y otra llega pronto porque también su capacidad de aceleración es muy buena, al igual que el poder de frenado, que nos permite arribar muy lanzados a cada viraje y apretar el pedal del medio recién cuando estamos encima. Hay que anticipar las maniobras permanentemente. Incluso cuando las condiciones de adherencia no son ideales, como bajo la lluvia o en algún piso helado, la reacción de los frenos no te dejará de sorprender. Al principio, eso era lo que más me costaba asimilar en los ensayos.

¿Cómo sigue tu futuro deportivo?

Estuve pensando mucho en eso. El año pasado, dediqué muchas horas a un emprendimiento laboral que demanda su empeño. El Rally es mi modo de relajarme y escaparme de todo eso, pero hay proyectos que, según su magnitud, exigen mucha atención durante tres o cuatro años inicialmente para que luego puedan encaminarse de una forma algo más independiente. Esa sería mi idea, aunque para lograrlo creo que tendré que tomarme más de un recreo en lo referido a las carreras. Deberé viajar muy seguido a México. En tanto y en cuanto eso no ocurra, trataré de no perderme carreras. En un momento me dieron ganas de armar un programa de incursiones mundiales, pero actualmente lo veo poco probable. No descarto, sin embargo, anotarme en alguna fecha internacional suelta como ocasionalmente hicieron Pedro y Alberto, siempre que sea una competencia en la que no haga falta estar muchos días apartado de las obligaciones.