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A pesar de su juventud, Max McRae ya viene transitando los pasos de su padre Alister, de su tío Colin y de su abuelo Jimmy, familia escocesa de estirpe rallística.

El adolescente de 15 años ha recibido un Ford Fiesta ST que debería estrenar en Australia durante la segunda mitad de la temporada, mientras practica en los alrededores de su pueblo adoptivo en Oceanía, adonde se mudaron tiempo atrás.

El menor de los McRae ha estado corriendo con un Suzuki Swift en una variedad de eventos tipo rally sprint, pero su primera prueba con el Fiesta ha abierto su apetito para convertirse en el nuevo miembro de la famosa dinastía que lleva su apellido.

“Vivimos en Australia, así que empecé compitiendo en la Fórmula 1000 ahora mismo y eso es bueno, pues me da mis primeras nociones de una conducción pulida. En mi segunda aparición, remonté desde el fondo de la grilla a segundo. Lo estoy disfrutando y el paso a un coche de carreras adecuado desde los karts se ha sentido genial. No obstante, he fijado mi objetivo principal en los rallies.

El Suzuki fue una gran forma de aprender a derrapar, pero hay mucho más que hacer con el Ford. Lo estuve probando con suspensión de tierra, así que realmente pude sentir y trabajar con la transferencia de peso en la máquina, que es más potente que el Swift. Al cumplir 16, obtendré la licencia de conducir para personas en fase de aprendizaje y quisiera anotarme en algunas competencias regionales, aunque eso obviamente depende de lo que nos permita hacer o no el coronavirus”, contó Max.

La marca del óvalo azul aparece de uno u otro modo en la historia del clan McRae. Jimmy obtuvo dos de sus títulos británicos (1987 y 1988) con un Sierra RS Cosworth de Grupo A, Alister llevó a un Escort al cuarto lugar general en el Rally RAC de 1995 y Colin ganó nueve fechas mundiales en cuatro años como piloto oficial con el Focus WRC.