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El trabajo del copiloto es vital para el buen desempeño de un binomio durante una carrera. Mientras el piloto se encarga de conducir lo más rápido y controlado posible, el navegante es quien le indica en cada segundo lo que debe hacer mediante la lectura de ruta y una correcta noción de lo que van a enfrentar en el camino.

Otro de los aspectos importantes que considera la labor del copiloto, es la coordinación administrativa y técnica antes y durante la competencia; no pasarse en los tiempos establecidos en el Parque de Asistencia y preocuparse de los aspectos generales del auto. “La labor del navegante dura todo el mes, ya que uno tiene que revisar los Incar de fechas y años anteriores, tener las hojas de rutas y saber cómo optimizar los tiempos durante los reconocimientos. En la previa de la carrera hay que tener claro el reglamento, los plazos y normas con respecto a los reabastecimientos, en definitiva, la labor del navegante es mucho más amplia de lo que gente piensa”, declara Juan Cruz Varela, navegante de Ramón Ibarra.

Para Tomás Cañete, navegante de Emilio Rosselot, planificar bien una fecha y ver el tipo de neumático que se va a utilizar puede definir una carrera y esa es precisamente una de las tareas del copiloto. Además, la relación de ambos integrantes del binomio debe ser lo más fluida posible. “La confianza que nos tenemos con Emilio (Rosselot) es tremenda y vamos sí o sí a buscar el campeonato”, declara Cañete.

En cada fecha vemos que el fiato entre un piloto y su navegante es crucial para lograr un buen desarrollo de la actividad y así mantener la calma en momentos complejos en la ruta. El proceso que comprende una carrera se ve directamente afectado por el conocimiento y experiencia de ambos. “La parte más difícil de ser navegante es cantar la hoja de ruta con la entonación adecuada y decir la nota en el momento adecuado, ni antes ni después. El equipo tiene que hacer un trabajo importante en la previa de la carrera analizando los mapas de los tramos con el fin de acortar tiempos y cometer la menor cantidad de errores posibles”, afirma Juan Cruz Varela.

Un trabajo dinámico, con muchas tareas simultaneas y una habilidad impresionante para leer la ruta en velocidad resumen el trabajo de aquellos que guían a sus pilotos, el complemento perfecto para llegar al éxito.