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¿Cómo se dio el arribo al equipo CBTech con el Škoda Fabia R5?

El año pasado llegamos a un acuerdo con ellos para incorporarnos al torneo Copec RallyMobil y empezamos por Curicó. Para 2020, el panorama es mejor todavía, pues ante la salida de sus filas de Cristóbal Vidaurre, quedó para mí una puerta abierta para darle continuidad a la relación. Ahora formo parte del equipo de manera integral y puedo compartir igual o más de cerca con Jorge Martínez, Alejandro Cancio y desde esta temporada Francisco López la experiencia tan valiosa que ellos poseen. Ya en su momento me apoyaron mucho y me brindaron consejos que agradezco y que me hacen sentir comprometido con la gente de Conveyor Belt Technology y de la categoría.

¿Qué te parece el auto?

Está previsto que el auto sea el mismo que usé a fines de la última temporada, en parte porque aún estoy lejos de sus límites del mismo. Hasta que ocurrió lo de esta contingencia, me venía enfocando en entrenar tanto como sea posible. Por lo menos hasta el verano, algo de esto pude hacer. Conservo la emoción por empezar este campeonato cuando llegue la hora.

¿Notas esta disciplina muy distinta a lo que hacías anteriormente?

Sí. Yo me inicié en el Drifting en 2012 y previo eso había hecho descenso en mountain bike, en Chile incluso. A los 18 años, ya con la licencia de conducir, aproveché que siempre quise correr en más de una modalidad y supuse que la opción más accesible era esa. Comencé en Perú, mi país, hace ocho años y en 2014 fui a terminar mis estudios universitarios a Estados Unidos. Fue allí donde me perfeccioné en la Fórmula Drift, la serie más grande en esa especialidad. Fui pasando los certámenes regionales, ascendí a los tres primeros y a la clase Pro, en la cual conseguí buenos resultados, especialmente en 2015. Me mantuve así hasta mediados del año pasado, instante en el que surgió la oportunidad de adquirir este Škoda, un proyecto que la verdad me entusiasmaba mucho.

¿Cómo era tu experiencia anterior con otros rallies?

En Perú hice algunos, pero más de tipo Cross-Country, ya que me había comprado una camioneta Volkswagen Amarok que fue una buena oportunidad. Lo hice como para iniciarme de algún modo en el tema de los tramos cronometrados y el ripio. Era un vehículo muy resistente que prácticamente no requería mantenimiento. La usé poco hasta febrero de este año que se hizo la primera y única fecha de esa serie. Funcionó perfecto y ganamos cerca de Lima en una zona conocida como las playas de Asia. Pude aprender algo sobre la hoja de ruta con ella y solo después di el salto a este R5, que es bastante diferente. Este tipo de vehículos requiere de ir con buenas notas, se viaja a mucha velocidad, hace falta un estilo relativamente bien pulido y conocer bien cada modelo para ir sacándole el jugo a sus prestaciones.

¿Con el Rally en su formato convencional estabas compenetrado?

Sí, también, desde las épocas en que militaba en Copec RallyMobil Ramón Ferreyros, así que he podido seguir desde afuera su crecimiento deportivo y reglamentario. Todo es muy profesional y muy desarrollado; del primer mundo por su nivel en todas las áreas. Cuando en mi país el rally perdió fuerza recientemente por cuestiones organizativas de promotores y clubes, no dudé en mirar a Chile como destino para mi campaña automovilística.  Quizás en lo sucesivo corra ocasionalmente en Perú para adquirir más kilómetros en distintos tipos de caminos, de pronto con algún R3. Serán todas vivencias diferentes, pasando de la tracción trasera a la integral y a la delantera en pocos meses.

¿Qué nos puedes contar de tus navegantes?

En casa, hice mis primeras armas con Ricardo Dasso, que es uno de nuestros pilotos más experimentados. En Chile, corrí con Juan Pedro Cilloniz y Diego Cagnotti cuando el primer de ellos debió cumplir con su compromiso con otro piloto en el Caminos del Inca. El tema de llevar a alguien a mi lado es en cierta forma lo más novedoso para mí porque en Drfiting obviamente uno va solo en el coche. Cilloniz ya había trabajado con mi hermano y los mejores volantes peruanos que participaron en el exterior. Lo conozco desde hace mucho tiempo y se supone que me mantendré con él, aunque claro que aprecio la ayuda de Cagnotti en su momento.

Te tomaste en serio la parte final del ciclo 2019 y hasta fuiste a Europa a entrenar con volantes de renombre del Viejo Mundo antes de hacer lo mismo con Gabriel Pozzo en Chillán durante el receso estival, ¿verdad?

Así. Tomé un curso meses atrás con el diez veces campeón italiano de Rally, Paolo Andreucci, que hace mucho tiempo conduce allí un Peugeot 208 T16 R5. En el verano, efectivamente estuvimos junto a Pozzo y la escuadra en los caminos chilenos, ya rodando sobre el Škoda mismo. Fueron dos experiencias distintas, ambas por demás interesantes y de mucho aprendizaje.