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Una mudanza familiar de de origen laboral fue la que llevó a la española Marta Anglada a radicarse en Santiago. Venía de raíces automovilísticas antes de ocupar desde el año pasado la butaca derecha del Peugeot 208 de Fernanda Israel en la clase R2L.

¿Cómo te vinculaste con el equipo Pro Circuit Rally Team una vez que te estableciste en Chile?

Porque veníamos charlándolo incluso desde antes. En 2019, corrimos solo tres veces, pero eso me brindó la posibilidad de continuar activa en el deporte motor, que es algo que me apasiona. Nuestra historia es simpática y la gente del equipo es muy amable, sin olvidar lo más importante y es que hoy en día Fernanda no es solamente mi piloto, sino una amiga personal.

Así como ella viene de una estirpe automovilística de larga data, el caso tuyo es similar…

Así es. Somos de una zona cerca de Barcelona y mis padres corrían en autos de distinto tipo. Cuando él dejó los rallies, me compró un kart, así que mes inicios, al menos por un par de temporadas, fueron al volante. Más tarde, me ofrecieron aprender el oficio de navegante y seguí por ese rumbo. A los catalanes, esto es algo que nos encanta. De hecho, aquí mismo somos tres copilotos procedentes de allí, ya que está también Axel Coronado y Marc Martí, quien incluso llegó a ser navegante de mi padre. Con Axel somos amigos de un grupo con el cual, en el pasado, salíamos a hacer hojas de ruta varias noches por semana para aprender.

En definitiva, te atrajo este tipo de trabajo…

Sí. Me gusta porque es una labor muy completa, pues uno lleva bastante la batuta a escondidas, hay que estar en los preparativos, hay que sortear aspectos técnicos y logísticos, aconsejar, motivar, leer las notas.  

¿Cómo fue que desembarcaste en Sudamérica?

Fácil. Desde su empleo, a mi marido le ofrecieron un puesto en Chile, me preguntó qué me parecía y yo le dije que bien, que por lo menos probáramos suerte. No teníamos mucho para perder.

¿Para ti los rallies significan diversión o trabajo?

Yo lo vivo con dicha y me divierto mucho en las competencias, aunque implique una dosis importante de cosas que hacer, arriba y abajo del coche.

¿No es un sacrificio ni aunque suene el despertador a las 5 de la madrugada de una mañana muy fría?

No lo sufro. Por el contrario, no se me ocurriría algo mejor que ser parte activa de un rally.

En los reconocimientos y en el día a día, habrás podidos descubrir paisajes nuevos…

Este es un tema aparte del que no quisiera olvidarme. La verdad es que los chilenos gozan de unos paisajes increíbles. Son afortunados en este sentido. Puedo decirlo porque he recorrido bastante el país y porque me encanta amanecer cada día con la Cordillera a la vista.

¿Han definido con la escuadra qué esperan de 2020?

En principio, seguiríamos del mismo modo y con un plan más intenso consistente en hacer todas las fechas del campeonato COPEC RallyMobil para que Fernanda Israel continúe con su proceso de aprendizaje, haciendo más kilómetros sobre el 208 y yo afianzándome a su lado.