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El piloto austral quiere borrar la mala imagen que dejó en Pichilemu, donde no cosechó puntos. Se pone como meta no cometer errores en la segunda fecha del RallyMobil.

Algunos cambios toman tiempo. Eso bien lo sabe Diego Aguilar, piloto que saltó de la categoría N3 -donde corrió en 2016- a la R3, en la presente temporada. El oriundo de Porvenir tuvo un estreno para el olvido en Pichilemu, pues el sábado golpeó su Clio aspirado y, pese a que reenganchó el domingo, los problemas volvieron a darle dolores de cabeza y lo hicieron abandonar. En síntesis, el menor de los Aguilar se fue de la ciudad del surf con pocos kilómetros recorridos y con las manos vacías.

La jornada sabatina se veía bien aspectada para el magallánico, pues durante los tres primeros primes, el Renault tuvo un andar sin contratiempos. “Si bien no estábamos en los tiempos de punta, creímos que estaríamos más lejos. Estábamos contentos”, cuenta Aguilar. Las cosas se empezaron a nublar en el segundo rulo: “Salimos a andar un poquito más rápido y, bueno, el exceso de confianza en una curva hizo que nos saliéramos del camino. Rompimos el radiador”, agrega.

El domingo las cosas no fueron mejores, pues, tras el choque, un cable quedó resentido y el piloto sureño debió retirarse en el segundo tramo. “Es como no haber ido a correr”, sentencia. De cara a la cita en Concepción, el ex N3 expresa que es una especie de revancha. “Vamos con el objetivo de andar lo más rápido posible sin cometer errores. No me gusta ir a pasear”, enfatiza.