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Nació el 20 de diciembre de 1972 en Asunción (Paraguay) y lleva 29 años corriendo en Rally, primero con algunas intermitencias y después de manera permanente.

Ha largado unas 110 carreras, pero dice que le gustaría que hubieran sido más. Es Diego Domínguez, una de las figuras más representativas de la categoría en su país, además de bicampeón sudamericano.

Domínguez empezó en esto con un Volkswagen Gol, pero no demoró en pasarse a los Mitsubishi Lancer Evolution y Subaru Impreza de producción que le dieron muchas satisfacciones nacionales y continentales.

Así como su padre ya corría, y de hecho fue uno de los ganadores de la segunda edición del Rally Transchaco en 1971, el mismo Diego ha sido capaz de imponerse en ese evento en cuatro oportunidades (2001, 2012, 2014 y 2018) y ahora tiene en su hijo homónimo a un joven piloto que, pese a su corta edad, ya ha sido capaz de adjudicarse un título paraguayo y otro sudamericano con un Peugeot 208 R2.

¿Qué le hace falta en tu opinión a Sudamérica para que el Rally se vea más fortalecido?

Trabajar en que nuestros países se pongan más de acuerdo para desarrollar la actividad más en conjunto y aportar cada uno lo suyo. Tenemos la suerte de pertenecer a lugares donde la categoría gusta mucho y a esta altura tiene arraigo, además de buen nivel técnico. Es importante para las figuras más consagradas, pero más todavía para los pilotos jóvenes, pues les serviría para adquirir experiencia internacional. El campeonato Codasur tiene el aval de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo), pero se nota que se puede ir a más. He hablado de esto con mucha gente en el tiempo. Recuerdo haberlo tratado largamente con el peruano Ramón Ferreyros, quien me contaba en esa época la hermosura de los caminos chilenos. A mí, por ejemplo, en temporadas recientes con el Ford Fiesta o el Hyundai i20 R5 me hubiera encantado ir a competir a Chile y, sin embargo, no he podido. También he escuchado el concepto Junior que Copec RallyMobil™ quiere instalar en la zona y por supuesto que ese camino suena como muy apropiado para los participantes de menor edad o para, como en mi caso, aquellos que tenemos hijos participando activamente de este deporte. Hay cosas que tienen que cambiar. Cuando yo quise durante la década pasada hacer experiencia en otro tipo de terrenos, opté por hacer dos años del Campeonato Argentino y tuve la suerte de ser el primer paraguayo en ganar una clasificación allí en un momento muy competitivo. Ahora, el Rally no ha parado de crecer y cuanto más internacional la hagamos entre nosotros dentro de la región, más provechoso será.

¿Apoyarías a tu hijo en una iniciativa así?

Desde luego que sí. Confieso que, aunque él viene haciendo un muy buen papel con su auto R2, habiendo entrenado con Xavier Pons y conocido todos los rallies paraguayos y sudamericanos, pero a la vez es muy joven aún y en este instante le está dando prioridad a sus compromisos académicos. Para la familia, esa es la prioridad y luego de graduarse creo que sí podría dedicarse prácticamente a tiempo completo al automovilismo si eso es lo que le gusta.

Mientras, a los 47 años Diego Domínguez todavía está en plena forma para seguir dando batalla a sus rivales de siempre. Sin ir más lejos, en 2019 fue subcampeón tanto en el torneo Sudamericano tras intensos duelos con el Toyota Etios de Alejandro Galanti (en el certamen Codasur los separó apenas un punto). En febrero pasado, la fecha apertura de la serie nacional en Santaní lo tuvo nuevamente como vencedor junto a Edgardo Galindo con el i20, prevaleciendo por encima de los Volkswagen Polo GTI de Miguel Zaldívar hijo y padre.