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En su actividad cotidiana, Eduardo Kovacs está vinculado a los autos fabricados por General Motors. En el deporte motor chileno, su elección para militar en la división R2 también recayó sobre uno de ellos: el Adam que Opel prepara en los talleres de competición de Rüsselsheim (Alemania), con el que hace poco se convirtió en el primer y único ganador fuera del Viejo Mundo.  

¿Qué te dejó en lo deportivo la temporada pasada del campeonato COPEC RallyMobil?

Una muy linda sensación, sobre todo porque el equipo K-Sport me entregó un auto extraordinario, que fue igual de rendidor en todas las fechas. Nos fuimos consolidando durante el año también con mi navegante Juan Pablo Carreras, de manera tal que llegamos a último momento peleando por el título con un rival de fuste como es Patricio Muñoz y un modelo muy probado como el Peugeot 208.

¿Te hace sentir distinto a los demás el hecho de ser el único usuario del Opel Adam R2 en toda América?

No sé si distinto, a lo mejor sí, pero la realidad es que yo tengo una visión romántica del Opel, al que juzgo como una maravilla desde el punto de vista técnico. Es un coche muy competitivo con un balance muy agradable entre su muy rendidor motor y el chasis. Esto ha quedado demostrado afuera, especialmente en Europa, durante el tiempo que se ha utilizado en un montón de rallies. Siendo un apasionado del automóvil en general, estoy contento con haber elegido el Adam y no lo cambiaría por otro en tanto y en cuanto me mantenga en esta clase.

¿Cuál es tu recuerdo del triunfo en Curicó en septiembre último, donde obtuviste tu primer triunfo con la marca?

Fue un momento inolvidable porque en el transcurso de la carrera me sentí siempre muy cómodo. Cuando yo participaba en Enduro, el barro me costaba menos con las motos, pero sobre cuatro ruedas la cosa cambió. Sin embargo, mi vehículo me dio la confianza necesaria para aplicarle un buen ritmo a los tramos con menos adherencia. Me mentalicé de esa forma y todo salió a pedir de boca. Hubo partes en las que parecía que venía sobre piso seco. Llevaba cuatro o cinco fechas junto a Juan Pablo, así que vernos ambos en poco tiempo en lo más alto del podio fue muy gratificante.  

Dado que la puja en el certamen con Muñoz era intensa, ¿te frustró un poco el hecho de que el calendario se vea recortado por motivos de fuerza mayor?

En cierta forma, sí. Cuando sucedieron los acontecimientos de octubre en el país y nosotros estábamos en plena disputa del Rally La Unión-Río Bueno, justo Patricio había terminado la primera etapa con un problema serio en su impulsor y, así, nosotros teníamos grandes posibilidades de, cuando todo terminara el domingo, achicar mucho la diferencia de puntos. Aún así, admito que con esas contingencias no podíamos hacer otra cosa que no fuera concluir anticipadamente el campeonato, medida que avalo hasta el día de hoy a pesar de todo porque era lo lógico.

¿Cuáles son tus planes para 2020?

Entiendo que yo seguiría igual con el Opel Adam y que, en la lista de inscriptos, Patricio haría lo propio con su Peugeot, lo que significa que es muy factible que reeditemos el duelo de la temporada anterior, cosa que sin dudas sería entretenido y un desafío otra vez. Con la calidad humana de mi escuadra y el apoyo de mis auspiciantes y familia, seguramente podremos repetir un trabajo interesante.