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El Rally di Roma Capitale no tenía previsto ser la primera fecha del Campeonato Europeo de la especialidad. Sin embargo, en el contexto pandémico actual, muchas cosas debieron reacomodarse y fue a la capital italiana que le tocó albergar la primera competencia de este tipo en meses con validez para un certamen internacional de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo).

El ruso Alexey Lukyanuk, desde ahora navegado por Dmitry Eremeev, se adjudicó la competencia asfaltada que se desarrolló con buen tiempo y estrictas medidas de sanidad. El actual campeón continental impuso su Citroën C3 R3 del equipo francés Saintéloc a los Volkswagen Polo GTI del local Giandomenico Basso (primero el año pasado) y del joven Oliver Solberg.

La actuación de Solberg fue quizás la más remarcable, teniendo en cuenta la cantidad de participantes de primer nivel con los que contó la competencia, todos ansiosos por retomar la actividad, el hecho de su experiencia casi nula sobre pavimento y el haber corrido algunos tramos sin sus lentes, olvidados en un control horario en el techo del coche, un descuido que le complicó la visión en varios sectores.

Zelindo Melegari fue el mejor en la clase de producción (ERC 2) con Subaru Impreza, Andrea Mabellini en la Copa Abarth Rally y el estonio Ken Torn en ERC 3 y Junior con Ford Fiesta tras un interesante duelo con el Peugeot 208 del portugués Pedro Antunes, quien chocó casi al final cuando era líder y le permitió el ascenso al segundo lugar a otro producto del local, el triulado por los catalanes Josep Bassas (h) y Axel Coronado.

Detrás de quienes ocuparon el podio absoluto llegaron el irlandés Craig Breen (Hyundai i20 R5), el rumano Simone Tempestini (Škoda Fabia) y el español Efrén Llarena, debutando en la clase mayor con un Citroën.