EL LADO HUMANO DE «CHALECO»

Ayer, la séptima etapa del rally Dakar retomó la actividad que se había interrumpido para el día de descanso (sábado pasado) que habitualmente contempla esta extenuante carrera internacional.

Al margen de todo lo que puede haber acontecido en lo deportivo en las diferentes categorías, sin dudas fue el gesto solidario de Franco López y Juan Pablo Latrach el que estuvo en boca del mundo entero.

Durante aproximadamente 45 minutos, poco se supo de su accionar a través del seguimiento en vivo que se hace de la competencia en Arabia Saudita. ¿Falla mecánica? ¿Accidente? Afortunadamente, un rato después llegó un mensaje del navegante, informando que estaban llegando al campamento del día.

Lo que ocurrió fue que, en el kilómetro 270, la tripulación chilena se había detenido para ayudar al francés Pierre Cherpin, quien estaba tendido al lado de su moto (111), inconsciente sobre la arena.

Tras verificar los hechos, la organización compensó el tiempo de detención de López, quien -como si fuera poco- se quedó con el triunfo de la etapa maratón (en la que al final de la misma los mecánicos no pueden tocar la máquina) en 5h15m34s, quedando a partir de entonces tercer general a 25m21s del líder de la clase Side by Side, Aron Domzala.

Sin embargo, su rendimiento no era prioritario cuando arribaron al bivouac de Sakaka. Una vez allí, fueron de inmediato al centro médico para preguntar por el estado de Cherpin.

“Fue un día bastante extraño. Veníamos muy bien en lucha con Kris Meeke. Nos pasamos en más de una oportunidad, pero en un momento dado encontramos tirado a otro participante, a quien veíamos complicado. Paramos sin pensarlo dos veces y tocamos las alarmas para que acuda el rescate médico”, contó “Chaleco”.

“Después de varios minutos, llegó el helicóptero. Lo estabilizaron y junto a Juan Pablo y otras personas, lo pusimos en la camilla y lo subimos, esperamos que se recupere”.

Ante semejante vivencia, a López y a Latrach les costó recuperar la concentración, pero a la larga dieron nuevamente con el ritmo de punta y se sintieron enfocados.

“Nos resultaba difícil volver a la carga porque nos habían pasado muchos autos y comimos mucho polvo. Fue grato que nos devolvieran el tiempo que estuvimos asistiendo al piloto accidentado, así que pudimos adjudicarnos la etapa y acortar la distancia con los dos rivales que tenemos adelante, pero lo más importante es que nuestro colega se ponga bien”.

Afectados por la situación, pero tranquilos con su gesto humano y heroico, los chilenos siguen su ataque en la octava jornada del rally entre Sakaka y Neom.