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No sólo de la pasión por el rally vive el menor de los Rosselot, también tiene un lado b, que mucho desconocen: el fanatismo por la agronomía. Pese a que es consciente del alto consumo de carbono que generan los autos de carrera, pero él contrarresta su propia huella plantando y sembrando…

Emilio Rosselot, piloto puntal del equipo Rosselot, podría proclamarse la próxima semana en el Gran Premio de Rancagua como el nuevo campeón de la Categoría N4 del RallyMobil. Tras un gran año,  en el que ha ganado 5 de las 6 fechas del calendario, la sexta región podría verlo superar el record de puntaje máximo obtenido en una temporada, superando incluso a  Jorge Martínez Fontena los años 2008 y 2009. Es en este escenario que Emilio se plantea un nuevo desafío: proyectar su carrera internacionalmente para probar su verdadero nivel.

– ¿Cómo fue tu inicio en el automovilismo?

Mi familia siempre estuvo muy ligada a los autos, en especial mi papá que comenzó todo. Él de a poco se metió a competir en las Vizcachas y en varios campeonatos en pista. Pero en 1998 recuerdo que corrió en un nacional en la zona central junto a mi hermano, Luis Ignacio. Yo tenía como 11 años, lo fui a ver y me fui enamorando de esto.

– ¿Siempre te gustaron las tuercas?

Sí, me encantaban. Además admiraba mucho a mi papá y mi hermano por lo que hacían.

-¿Recuerdas cuándo fue tu primera vez detrás del volante?

Yo tenía como 8 o 9 años, mi papá me pasó una Mitsubishi Montero que teníamos, pero siempre con él al lado. Me acuerdo que me parecía increíble que yo pudiera mover un auto entero y que hiciera lo que yo quisiera.

-¿Cuáles fueron tus primeras competencias?

Hace algunos años existía un karting en el sector de la Recta Las Salinas en Viña del Mar y ahí pasaba harto tiempo. Corríamos junto a mi familia unas carreras de dos horas que se hacían ahí. Competí contra algunos pilotos bastante conocidos como Andrés Gaete, que luego correría en el Campeonato Nacional de Karting. Eran autos que andaban para cualquier lado, pero me entretenía bastante.

-¿Y tú primera carrera profesional?

A los 16 años corrí el campeonato monomarca Fiat Palio en la pista de las Vizcachas. En esa carrera salí segundo, éramos como 17 autos. Ahí me di cuenta que tenía facilidades para el tema del manejo. Pese a que era chico, nunca me sentí nervioso, siempre fue una sensación rica. Ahí uno no tiene en la cabeza lo que cuesta un auto o el tema de los auspicios, para mí era solo un juego que disfrutaba.

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-¿Cómo fue tu inicio en el RallyMobil?

Luego de estar inactivo un par de años, en 2007 competí en la fecha de Talca. Luis Ignacio había cambiado el auto y en el taller quedó un Mitsubishi EVO VIII y con ese pude debutar. Fue bastante intenso el cambio de haber competido con un Fiat Palio en pavimento, a pasar al rally en donde te tienen que cantar una hoja de ruta, tratar de aprenderse el camino de memoria y donde los autos poseen una tremenda potencia. Además, esa carrera fue graciosa porque yo era el más joven y mi navegante, Heriberto Ortiz, era el más viejo, tenía como 70 años. Al final no fue malo mi debut, abandonamos el primer día porque en una curva nos fuimos fuera y nos quedaron las ruedas en el aire y no pudimos seguir, pero el domingo reenganchamos y salimos como sexto o séptimo, pero muy lejos de tiempos de punta.

-¿Cuál fue tu primera victoria en el RallyMobil?

En Osorno 2010. Recuerdo bien esa carrera porque me venía ganando Eliseo Salazar el sábado cómo por 23 segundos de ventaja. Salí con todo el domingo, y en el primer prime se los desconté y después gane varias pruebas para quedarme con la carrera.

-¿Qué sientes cuando estás detrás de el volante?

Es extraño… es como una meditación, porque estas con todos tus sentidos en esa acción. Todo lo que ocurra en ese trascurso de tiempo que dura la etapa debes estar 100% concentrado, eso me pone muy feliz, siempre y cuando el auto te acompañe, porque cuando tenemos algún problema mecánico, me genera mucho estrés.

-¿Por qué crees que te ha ido tan bien esta temporada?

Porque el equipo apostó por mi luego de que Luis Ignacio se retiró. Para mí fue algo importante ya que me dieron mucho compromiso con esa decisión. También se me ha dado más fácil debido a los pocos pilotos que compiten en la categoría y eso ha sido una ventaja, a diferencia de años anteriores en donde largaban casi 17 autos. Pero aproveche la oportunidad y los pocos binomios que hay me exigen a ser eficiente y sacar el máximo puntaje posible en cada fecha.

-¿Te gustaría emigrar a otra categoría?

Yo correría en la categoría que fuera…

-Más allá de tu motivación de estar detrás del volante, ¿Te atrae competir con los de la R3?

Si me gustaría. Si sale un equipo que necesita un piloto como yo o un equipo como Rosselot para hacer esa pareja y ganar una corona en la R3 o en la que quieran, aquí estamos listos. Si es que quieres a alguien para ser campeón o aspirar a eso, yo me lo propondría feliz, pero falta esa gente.

-Si el equipo Rosselot por un tema de marca no pudiese emigrar a la R3. ¿Estarías dispuesto a cambiar de equipo para competir en la R3 con los pilotos más rápidos de Chile?

Si estaría dispuesto, siempre que el equipo me lo permita y no necesiten que yo corra en otro lado.  Si el equipo prefiere no correr conmigo, porque me están dando la posibilidad en otro equipo y no hay problema con eso, yo feliz corro con quién quieran.

Cuando no está compitiendo, Emilio vuelve a su vida, donde por momentos deja de lado los entrenamientos, primes y tiempos, para enfocarse en su otra pasión: las plantas.

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-¿Cómo es Emilio fuera de la competencia?

Soy Ingeniero Agrónomo de la Universidad Católica del Valparaíso, me titulé el año pasado. Me encanta lo que hago, todo lo que significa la vida en sí, lo verde, las plantas, etc. En general toda acción que pueda realizar un hombre para generar más vida.

-¿En que trabajas?

Mi trabajo consiste en recorrer toda la Quinta Región haciendo reconocimientos de ruta, entonces es como lo más increíble que me puede pasar. Por una parte manejo para todos lados, y por otro, estoy deteniéndome y contemplando diferentes puntos de esas rutas. Es una pega soñada. En paralelo estuve armando un techo verde en el Jardín Botánico en Viña del Mar, que son tendencias que yo quiero generar en la gente, como un cambio cultural. Me gusta mucho el tema del reciclaje, reducir las huellas de carbón y agua. Soy una persona consciente de eso.

-¿Y cómo mezclas el rally con lo verde, si aparentemente son polos opuestos?

Sí, a pesar de que estoy manejando un auto de 300 caballos de fuerza, con motor de dos litros que consume 1.8 kilómetros por litro y con un alto consumo de carbono, tengo un lado B, preocupándome del medio ambiente plantando y sembrando.

-¿Qué te depara el futuro próximo?

Me gustaría ser el piloto más rápido de mi categoría, ganar la próxima fecha de noviembre de Uruguay en el Codasur que competiré y también viajaré a España para una fecha del rally de España Río Lobos. Es una oportunidad única y lo voy a dejar todo ahí. A la vez me servirá para aterrizarme un poco y ver si realmente existe un proyecto o debería tomar los hobby.