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Elfyn Evans es un reconocido piloto de rally a nivel mundial, de los que pertenecen a la nueva generación. A eso lo saben los seguidores de la categoría, pero algunos desconocen su buen nivel de conocimientos mecánicos, adquiridos durante su niñez mientras construía en su casa de Gales un auto de carreras con elementos que iba consiguiendo de a poco y la ayuda de su padre.

Gwyndaf Evans fue campeón británico con un Ford Escort RS2000 y le transmitió sus conocimientos a su hijo, tempranamente entusiasmado por un aparato que viajara a mucha velocidad sobre cuatro ruedas.

Se trataba de un viejo Datsun que le regalaron, proveniente de desguace ubicado detrás de su domicilio. Elfyn tenía 11 años y le dedicó horas de su adolescencia a dejarlo en condiciones de competir en una especialidad bastante inusual.

“Ese Datsun me sirvió para aprender muchas cosas. Era una época al límite d ela actual, en la que salud y la seguridad se priorizan antes que aprender a conducir o salir a rodar rápido por zonas rurales. Como se permitía torcer las reglas para participar en lo referido a mi edad, me anoté con él en carreras de choques”, dijo el actual representante del equipo Toyota Gazoo Racing.

“Ya por entonces, yo prefería pasar mis ratos libres sobre ese vehículo o incluso trabajar en la concesionaria Ford de mi familia que estudiar en la universidad. Me sorprende cómo pasó el tiempo y lo que he dejado atrás, especialmente ahora que cumplí con mi ambición de llegar a ser parte del Campeonato del Mundo de Rally en una escuadra oficial, haber ganado en mi propio país o volver a casa de un sitio lejano y encontrarme con mi esposa Donna y nuestros hijos gemelos, que ya han empezado a hablar galés para que no se pierda la tradición”.