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El oriundo de Concepción cuenta los días para subirse a su nuevo R2. Reconoce que está ansioso por medirse nuevamente en el campeonato motor más importante del país, en el que será navegado por Herman Grollmus.

Felipe Padilla no lo pasó bien los últimos meses del año pasado. El representante de la octava región sufrió problemas de salud que lo obligaron a modificar su ritmo de vida y a someterse a un estricto tratamiento médico. Eso -por fortuna- está pronto a terminar, pues el próximo 21 de febrero el sureño recibirá el alta para ponerse definitivamente al volante de su flamante Adam R2. Padilla también confirmó a Herman Grollmus como el dueño de su butaca derecha.

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En diciembre pasado, el ex N3 revelaba la compra del purasangre alemán y hablaba de que representaba un gran golpe anímico. Ahora, sostiene que está “muy ansioso y casi desesperado por subir al auto”. Padilla alabó el trabajo realizado por Eduardo Kovacs, a quien compró el Adam a fines de la pasada temporada. “El auto lo revisaron y desarmaron completo y está como nuevo. Es impresionante cómo “Guayo” cuida sus autos”, subrayó.

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Por su parte, Hermann Grollmus sostiene que cuando Padilla le ofreció la butaca del Opel, el proyecto lo sedujo de inmediato. “Felipe es un piloto talentosísimo y hay un tema de amistad bastante fuerte entre nosotros. A él le acomoda mi forma de navegar y a mí me gusta su estilo de conducción”, expresó el copiloto de 35 años que ya guió a Padilla en una fecha de la temporada 2014 del RallyMobil.

Finalmente, y pese a que aún no está en condiciones de confirmar a sus sponsors, el Padilla exhibió el diseño que lucirá su auto en el Gran Premio de Los Ángeles, el próximo 23, 24 y 25 de marzo. Antes, eso sí, el binomio irá al Rally del Biobío a comienzos del mismo mes. Quieren llegar afinados.