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De los pilotos de nueva generación que ofrece el Campeonato del Mundo de Rally, Gus Greensmith viene de una historia que no es de las más comunes.

Para ser hoy un piloto del equipo M-Sport Ford, el británico admite que en un momento de su vida debió decidir entre sus dos grandes pasiones: el fútbol y el automovilismo.

La realidad es que el británico se destacó primero en el deporte del balón como arquero e iba ascendiendo poco a poco en las ligas de su país hasta llegar a ser probado ni más ni menos que por el club Manchester City.

“Empecé al arco y en verdad estaba disfrutando de mi tiempo como futbolista. Eso fue entre mis ocho y 12 años. Sin embargo, por un instante me sentí de golpe más atraído por las cuestiones del deporte motor y las cuatro ruedas”, explica Greensmith.

Su familia lo apoyo para cumplir con los pasos promocionales lógicos solo si rendía a pleno en sus estudios. Hubo un período en el que sus notas en la escuela bajaron y sus posibilidades de seguir acelerando corrieron peligro.

Hoy, sin embargo, disfruta plenamente de su presente como piloto y reconoce que a veces se obsesiona preparando un evento, ya que en ocasiones llega a ver 20 veces las cámaras a bordo…¡de cada tramo!

Por estos días, el inglés se relaja aprendiendo por medio de los recursos tecnológicos más acerca de los rallies que no le son tan familiares, paseando los perros de su casa, divirtiéndose con las críticas que recibe a través de las redes sociales o hasta compartiendo charlas remotas con su prestigioso amigo y colega, Sébastien Ogier.