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Mercedes-Benz se había involucrado con el ámbito de los rallies casi sin interrupción, en menor o mayor grado, desde la década del ’50 del siglo pasado, pero diez años más tarde se concentraron en otros asuntos, principalmente en el Turismo.

Después, la firma de Stuttgart quiso participar competitivamente en la segunda edición del maratónico Londres-Sydney de 1977 y para eso eligió al modelo 280 E. Con algo menos de 1.400 kilogramos, la decisión recayó sobre un vehículo Grupo 2, de por sí bastante pesado.

El motor era un 2.8-litros de seis cilindros y doble árbol de levas a la cabeza capaz de producir unos 200 caballos de fuerza incluso con su caja de cuarta y una relación de compresión no tan alta de 9 a 1 para conferirle mayor confiabilidad a largo plazo.

Su punto más fuerte era el excelente torque que disponía. Con este ejemplar, el equipo apuntaba a andar bien en eventos de larga duración, destacándose entre ellos los que por entonces se organizaban en África.

Mercedes contrató a Andrew Cowan como piloto, pues el escocés se había ganado una reputación interesante en este tipo de carreras extensas. Aunque sus parciales fueron decentes, en las temporadas sucesivas los autos plateados de capot negro se enfrentaron a algunas vicisitudes.

En el Safari de 1979, por ejemplo, tanto Cowan como su compañero local, Joginder Singh, fueron atravesados por vados en ríos muy crecidos y el agua afectó a los impulsores, pese a lo cual quien luego se convertiría en fundador de Mitsubishi Ralliart pudo arribar en un meritorio cuarto puesto.

El ex-campeón europeo Sobieslav Zasada, de Polonia, había formado parte de la estructura en 1978, y con inteligencia, había sugerido llevar a Kenia un snorkel que lo salvó de estas situaciones y lo llevó al sexto puesto general.

Pese a todo, la marca mostró interés en una competencia de características muy peculiares: la Vuelta de América del Sur. Programada a lo largo de un mes entero, la misma sería incluso una versión más completa y larga de la Buenos Aires-Caracas celebrada en 1948.

Para afrontar ese cometido, los ingenieros prefirieron desarrollar el 450 SLC. En lo referido al 280, los alemanes optaron por extender su vida útil hasta parte de la temporada 1980, donde en el norte de Argentina estrenaron el modelo cupé conocido como CE, que debió abandonar al quemar Andrew Cowan la junta de tapa de cilindros. El sueco Ingvar Carlsson tampoco pudo llegar a la meta en Nueva Zelandia al salirse del camino.