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El Rally de Montecarlo de 1973 fue la 42º edición de la competencia con llegada en el principado y la primera fecha de la inauguración del Campeonato del Mundo de la especialidad. Se celebró entre los días 21 y el 26 de enero, como siempre en pleno invierno europeo y sobre rutas asfaltadas generalmente cubiertas de hielo y nieve.

Por entonces, e incluso durante varios años más, el evento poseía un formato mediante el cual la primera etapa consistía en un recorrido de concentración que mostraba a los diferentes inscritos partiendo desde diferentes países rumbo a Montecarlo, donde se reunían para largar una segunda jornada de tramos contrarreloj.

Se programaron 18 especiales que daban un total de 456 kilómetros de velocidad pura, de los que se transitaron en realidad 420, ya que las pruebas 10 y 11 fueron canceladas. Sumando los enlaces, había que manejar 1.800 kilómetros totales.

En este primer año de la categoría con estatus internacional, la Federación Internacional de Automovilismo instituyó una corona solo para los constructores, mientras que para consagrar a un piloto campeón se tomaría seis temporadas más hasta 1979.

En medio de un frío muy intenso, la competencia tuvo viento y tormentas de nieve desde un principio. Los dos días iniciales eran muy largos, con actividad de día y en parte de la noche también, alcanzando la ciudad de Grenoble en los Alpes franceses para luego regresar a Mónaco.

Sandro Munari empezó marcando los mejores tiempos a bordo de su Lancia Fulvia de tracción delantera, pero su liderazgo sería efímero y pronto sería asediado por el malón de Renault Alpine A110 oficiales que la marca del rombo había inscripto para atacar con todo en esta histórica cita y también por el Ford Escort oficial del joven finlandés Hannu Mikkola.

Junto a ellos, Jean-Claude Andruet y Bernard Darniche empezaron a repartirse las victorias parciales entre los sectores 2 y 7. Durante el tercer día, Darniche volvió a imponerse condiciones, pero en la zona de Burzet súbitamente se produjo un caos. La carretera había sido bloqueada por la cuantiosa nieve y los organizadores decidieron que se corriese igual.

Algunas tripulaciones lograron atravesar la zona, pero a la larga se suscitó un atascamiento masivo de autos, que fueron penalizados. Los espectadores creyeron que el rally se había suspendido e intentaron salir del tramo. Los equipos a disgusto se quejaron, pero al no ser escuchados hicieron un complot y bloquearon el camino, debiendo intervenir incluso la policía para que la carrera siga adelante.

Como habían largado 278 binomios, el lío fue mayúsculo y casi 150 de ellos se vieron obligados a abandonar -algunos por voluntad propia- o a volverse a casa refunfuñando luego de pagar una inscripción cara y viajar miles de kilómetros en muchos casos. 

Habiendo pasado ese trance y con más de la mitad de la programación cumplida, los Renault Alpine seguían subiendo en el clasificador y acaparando las mejores posiciones generales rumbo a transformarse en los primeros ganadores del rally mundial en la historia.