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MINI RALLY 1
La primera edición del Mini, el Cooper 1000, hacía su estreno en 1962 y su creador, John Cooper, proponía desarrollar un pequeño GT preparado para la competencia. Sin embargo, el diseñador de Mini, Alec Issigonis, se negaba debido a que lo consideraba un económico y popular citycar. Nada más. Sin embargo, Mini acallaría a todos cuando largó al mismo tiempo un viaje hacia Monza, con el piloto Reg Parnell a bordo de un Aston Martin DB4 y John Cooper que hacía lo propio en su Mini. ¿El resultado de este viaje/carrera? John Cooper llegó una hora antes que Parnell. Cooper tenía entonces argumentos para decir que el Mini era un lobo disfrazado de oveja.

Luego de esta hazaña y vencer al 3.8 V6 que incorporaba el DB4, John Cooper se contactó con George Harriman, Jefe de la British Motor Corporation y acordaron el desarrollo del Mini Cooper de 1.0 litro y 55 caballos. Todo eso potenciado con una mayor relación de compresión que la versión previa, aumentando así el “tiraje” de este pequeño caballo inglés. Además se incorporaron válvulas de admisión más grandes y un doble escape de mayor diámetro  para incrementar aún más la performance que alcanzaba los 132 km/h. Sin embargo, en el año 64 el Mini sufrió más mejoras que aumentaron su cilindrada a 1,071 litros (antes era de 997 cc) y su potencia alcanzó los 70 HP, pudiendo acelerar de 0 a 100 km/h en 13 segundos, muy superior a los 19 de la versión 997 cc y capaz de alcanzar una velocidad máxima de 160 km/h. La agilidad del Mini hacía que le faltase el respeto al V8 4.7 litros del Ford Falcon o al Mercedes Benz 300 SE; rivales del pequeño inglés, que por ese entonces derrotaría sin apelación a sus rivales en Montecarlo.

COLLAGGE MINI
En 1963 y 1964 Mini fue la sensación de la temporada invernal de rally: en 1964 BMC inscribió seis Mini y otros 24 pilotos privados también se jactaban de conducir al rebelde británico. Un David rojo dejó atrás a todos los Golliat dotados de potentes motores, llegando a ganar el Rally de Montecarlo, en tres ocasiones…de la noche a la mañana el Mini era la nueva leyenda del rally. Siempre que participaba un Mini, ya sea en su versión normal, Cooper o preparado para competencia, la sorpresa era casi segura. Sorprendió a todo planeta rally y también hizo de las suyas en más de un circuito, desesperando a los pilotos de vehículos más potentes que estaban acostumbrados a ganar. La década de los años sesenta fue para Mini, incluso mucho más allá de las competencias. Más aún cuando Mini empezó a perder la hegemonía en los circuitos cerrados, ningún otro coche de venta en el mercado ofrecía más deportividad, permitía disfrutar más en tan poco espacio y por tan poco dinero.

La “Minimanía” fue tal, que incluso los Beatles enviaron una foto autografiada al ganador del Rally de Montecarlo de 1964, Patrick “Paddy” Hopkirk, con un mensaje que decía “Eres de los nuestros, Paddy”.  En RallyMobil el último palmarés del ahora renovado MINI Cooper, fue el campeonato obtenido por el debutante Samuel Israel, quien se coronó como el último campeón de la extinta categoría y madre de RallyMobil, la N2.