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La sexta fecha del Campeonato RallyMobil dejó alegrías en varios binomios que exhibieron un buen desempeño en la región de O’Higgins. Por contrapartida, también hubo aquellos que llegaban con expectativas altas, sin embargo, no las pudieron refrendar en la Ciudad Histórica. Aquí hacemos el repaso.

El Gran Premio de Rancagua prometía ser una fecha que marcaría el destino de la competencia en las diferentes categorías. Así lo demostró Francisco “Chaleco” López, quien realizando una gran labor junto a su navegante Nicolás Levalle, se tituló campeón de la serie R2. Sin duda, lo de la dupla de Copec se enmarca en aquello que se puede enlistar como lo positivo de la sexta parada de la temporada. Pero, como no todo es color de rosa, también se debe mencionar a aquellos que no lo pasaron bien en Rancagua y que, por tanto, ya aguardan por su revancha en la séptima fecha del calendario.

Lo bueno

La sección la encabeza el citado “Chaleco” López. El piloto Mobil1 de la fecha consiguió un título que buscaba desde su debut en el RallyMobil y lo hizo en gran forma, aún con dos fechas por delante. El crédito de Motorola dio muestras de su evolución a bordo del Peugeot 208, en el que estuvo muy por encima de sus rivales durante toda la temporada. La diferencia de más de 50 puntos en la punta lo evidencia. “Chaleco” ahora busca dar el paso a una nueva categoría.

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En la N3, no puede dejar de mencionarse a la tripulación compuesta por Pedro Devaud y Paulina Nasser. Los sureños hicieron gala de una de las mejores presentaciones de la temporada para quedarse con los 29 puntos de Rancagua. El Honda Civic de D’Toros comandó los tiempos desde el viernes hasta el domingo. El mensaje es claro: darán pelea por el título hasta la última carrera.

En la R2 Lite, Luis Núñez aprovechó los problemas mecánicos del líder de la subcategoría, Martín Etcheverry, para alzarse con una trabajada victoria en Rancagua. “Catemu” ahora le respira en la oreja al volante de Kovacs Sport y anunció que va a jugarse su opción. Mérito el haber liderado una competencia en la que prácticamente cinco binomios tienen todavía opción al título.

Lo malo

El recuento de lo malo comienza precisamente con Martín Etcheverry. El osornino que comanda un Ford Fiesta de motor aspirado sencillamente no tuvo un buen fin de semana en la sexta región. Desde el sábado temprano los problemas mecánicos no lo dejaron estar en los tiempos de punta y, adicionalmente, lo obligaron a penalizar. El domingo volvió a presentar fallas y ahora, con el tren de rivales siguiéndolo de muy cerca, va por su desquite en la siguiente fecha. Lo anticipó hace algunas fechas: su objetivo es el campeonato. Tendrá que trabajar duro para ello.

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Otro de los que sencillamente no pudo dar batalla fue Jorge Martínez. El ocho veces campeón del RallyMobil llegaba a Rancagua con la misión de recortar puntaje frente a Cristóbal Vidaurre. Sus esperanzas comenzaron a desvanecerse el sábado temprano, cuando la falla de un sensor le restó potencia al Citroën DS3 en el que es navegado por Alberto Álvarez. Con aquella notoria desventaja, el líder de la categoría anotó una diferencia de algunos minutos, que supo administrar hasta el final del domingo. Martínez tendrá que ganar en la siguiente fecha y esperar un traspié de Vidaurre.

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En la R2, Emilio Fernández encabezó las malas noticias. El sábado, el representante de Carnes Susaron presentó la rotura del cárter de su Ford Fiesta turbo y, ante la imposibilidad de repararlo, debió despedirse. Un abandono que se suma al que ya registró en Concepción. Desazón para la dupla que conforma con Joaquín Riquelme, que vio cómo “Chaleco” se titulaba campeón, poniendo fin a la disputa en la categoría R2.

Saltamos a la subserie R3 Lite. Santiago Gambetta llegaba con auto nuevo a Rancagua. El argentino dejaba en el pasado su Renault Clio para sentarse a bordo de un Citroën DS3. En la antesala había comentado que las sensaciones eran buenas y los tiempos le daban la razón: el sábado lideró y el domingo acumulaba una diferencia de tres minutos con Sebastián Silva, su escolta. Cuando restaban poco más de siete kilómetros de competencia, una desconcentración lo hizo volcar en la PE12. Lo único rescatable para el navegado por Juan Pablo Carrera, es que, gracias a su triunfo del sábado, se mantiene al tope de la R3 Lite. Eso sí, ahora la diferencia es mínima. ¡A lavar confianzas!

Así, Rancagua tuvo de dulce y de agraz. Lo positivo es que, en menos de un mes, todos tendrán la opción de confirmar lo exhibido en Rancagua o, derechamente, de pasar el trago amargo en la región de O’Higgins. Salvo en la R2, la lucha sigue abierta en el Campeonato RallyMobil.