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Dentro de la clase WRC 3 del Rally de Turquía, válido como quinta fecha del Campeonato del Mundo, Emilio Fernández se ubicó tercero durante gran parte de la carrera, pero un infortunio lo relegó a séptimo. Tras tres jornadas intensas, dialogamos con el piloto chileno del Škoda Fabia Evo R5 perteneciente al equipo Toksport-WRT.

Sobre el problema que los retrasó el fin de semana pasado…

En el octavo tramo del rally, primero del domingo, rompimos una rueda trasera. El camino estaba en condiciones tales que en poco tiempo de continuar con la goma así, se destrozó la llanta, casi por completo. Lo extraño es que no fue producto de los pinchazos que son tan comunes. Yo suponía que no podríamos avanzar, pero Rubén García me insistió con que cambiáramos la rueda. Nos costó mucho levantar el Fabia con el crique, pero lo logramos. Sin embargo, a los dos kilómetros de eso se nos bloqueó ese lado, ya que había quedado muy dañado el cáliper de freno, algo que nos complicaba mucho en las pendientes hacia abajo. Nos tiramos debajo del auto, entendimos lo que pasaba, sacamos el cáliper y terminamos la prueba especial sin frenos, pero disminuyendo la velocidad un poco con la caja de cambios. En el enlace, hicimos otra reparación rápida, bloqueando los conductos de freno, tratando de purgar, si bien la rotura era importante. Llegamos tarde al siguiente parcial y penalizamos. En la asistencia, se comprobó que habíamos roto protectores de suspensión y otros elementos. Los mecánicos de Toksport se lucieron porque arreglaron todo muy rápido para poder completar la competencia

Sobre lo que faltaba recorrer después de esos inconvenientes…

Por la tarde, incluso con una temporada dentro del habitáculo que se aproximaba a los 60º, recuperamos el ritmo, pero ya no servía arriesgar porque el tiempo perdido era irremontable. Aplicamos una estrategia parecida a viernes y sábado, con un planteo que requería de buena velocidad, pero de pronto no un ataque tan fuerte como el de los dos pilotos que tenía adelante esos días, Kajetan Kajetanowicz y Marco Bulacia. Con esa mentalidad, estábamos consiguiendo un podio que verdaderamente hubiera sido muy lindo si la suerte lo hubiera querido de esa forma. Hasta el fin de la segunda etapa, sin dudas todos estábamos muy contentos con lo hecho, incluso superando al mejor local en su propio terreno, que fue campeón nacional más de una vez.

Sobre la robustez general de los R5…

Aunque llevo algún tipo sobre este tipo de autos, me sigue sorprendiendo la fortaleza que tienen. Turquía castiga casi a todo el coche por el estado del piso, las piedras filosas sueltas y el calor de la época cuando se corre y, sin embargo, es impresionante las cosas que soportan. Yo había corrido allí con el Ford Fiesta R2 y hay una diferencia grande entre lo que uno y otro te permiten en cuanto al ritmo a imprimirle a un evento tan duro. En pruebas como éstas, me animo a decir que los R5 aguantan casi todo. Para más, el Evo tiene algunas ventajas, como las relaciones más cortas de caja que nos resultaron muy favorables en los caminos alrededor de Marmaris. Quizás lo más diferente sean las suspensiones, que nunca hacen tope. A éste también le cuesta menos saltar. Posee una dirección más directa que me obligó a acostumbrarme en Estonia, pero en lo trabado de las especiales turcas me pareció algo favorable.

Sobre los próximos días…

Viajamos hoy (lunes) de Marmaris a Estambul, donde está la sede del equipo Toksport en este país. Son 600 kilómetros. No quedaremos algún tiempo aquí planificando el Rally de Cerdeña. Trabajaremos físicamente y estudiaremos más videos a bordo propios y de algunos rivales para ver dónde podemos mejorar la hoja de ruta o ganar décimas o segundos.

Sobre el apoyo de quienes tiene más cerca…

Es bueno sentirme rodeado del afecto de mi familia, de mi padre, que constantemente me apoyo en mi campaña deportiva, de mi hermano, de mi novia y ahora también de Rubén. Cuando rompimos el auto en el octavo tramo, cuando yo descartaba que pudiéramos seguir.