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La tradicional prueba que abre la temporada WRC, el Rally de Montecarlo, es también uno de los desafíos más difíciles a los que se enfrentan los pilotos y los equipos, con unas condiciones climatológicas invernales impredecibles. Con Sébastien Ogier–Julien Ingrassia y Esapekka Lappi-Janni Ferm en los dos C3 WRC del equipo, el Citroën Total World Rally Team contará con los seis veces campeones del mundo y con el joven equipo más prometedor que hay en la actualidad para hacer brillar los colores del equipo.


El equipo técnico de Citroën Racing ha hecho todo lo posible para que sus nuevos equipos pudieran acumular el mayor número de kilómetros y comenzar la temporada con confianza. Ambos equipos realizaron tres días y medio de pruebas específicas con el C3 WRC, haciendo más de doscientos kilómetros por jornada, para así realizar el mayor número de pruebas posibles. Los entrenamientos previos al rally se realizaron sobre un asfalto resbaladizo, seco y húmedo, con nieve y hielo, es decir, con todas las dificultades que se pueden encontrar en el Montecarlo en una sola especial. Todos estos esfuerzos han confirmado la disposición de Citroën para mejorar esta temporada y superar pronto el hito de cien victorias en WRC.


En Sébastien Ogier, seis veces campeón del mundo de rallyes y vencedor del Rally de Montecarlo los últimos cinco años, se encuentran depositadas las esperanzas de éxito del equipo. Originario de la región de los Alpes, no tiene que demostrar en cuanto a su capacidad de adaptación, ya que aseguran que es un maestro a la hora de “leer” las rutas locales y las innumerables variaciones de agarre que presentan.


Con tres participaciones en esta prueba, Esapekka Lappi no cuenta con la misma experiencia que su compañero de equipo. Basado en su impresionante actuación durante 2018, temporada en la que consiguió tres podios, el finlandés de 28 años está decidido a seguir mejorando en la que será su segunda temporada completa en WRC.