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Por varios motivos, Luis Núñez revista condiciones de personaje en el parque de asistencia de una fecha del campeonato Copec RallyMobil™. Le cae bien a todos, fue uno de los impulsores de la clase R2 en Chile y, aunque empezó en el automovilismo siendo grande, demuestra el mismo entusiasmos que los más jóvenes.

Para más, su sobrenombre tiene relación directa con el pueblo en la región de Valparaíso donde nació: Catemu, un lugar pequeño, pero que ha dado origen a músicos, humoristas y a Núñez con hijo dilecto en el ámbito deportivo.

Luis debutó hace 17 años en el campeonato Copec RallyMobil™.  Lo hizo en la clase N2 con un Mitsubishi Lancer en el Rally de Viña del Mar de 2003. En dos temporadas con ese auto, subió dos veces al podio: en San Felipe, casi haciendo las veces de local, e Iquique.

Luego, se cambió a un Toyota Corolla, se dio con el gusto de manejar por caminos mundialistas en Córdoba en una fecha del Campeonato Argentino y pasó un auto turbo de tracción integral en 2008 al tripular ocasionalmente un Mitsubishi N4.

Con intermitencias, intervino en la clase N3 entre 2009 y 2013, siempre con Suzuki SX4. La última vez que se subió a ese coche, lo hizo con total éxito, pues fue cuando se anotó su primer triunfo nacional, en Casablanca, navegado por Tomás Cañete.

Como afanoso propulsor de la categoría R2 en Chile, Luis viajó a Europa con los organizadores de la categoría a gestionar la llegada de estos vehículos al país, estuvo en M-Sport y adquirió un Ford Fiesta con el que hizo las cinco primeras fechas del torneo 2014, siendo segundo en Puerto Montt y tercero en Santa Cruz. Tres temporadas atrás, cambió de marca y pasó a manejar un Peugeot 208 con el que muchas veces le fue bien en R2 y R2 Lite, ubicándose ocasionalmente entre los diez primeros absolutos, además de haber sido la máquina con la cual el año pasado largó su primer evento mundial en Chile. Abandonó en la PE12 cuando faltaba poco para completar la segunda etapa en la repetición de Pelún.

¿Cómo te relacionaste al automovilismo?

Cuando yo era joven, nuestro país no tenía una gran afición por los deportes mecánicos. Eso es algo que ha ido creciendo mucho últimamente. En aquel tiempo, había que ir a ver los Grandes Premios Sopesur o las competencias en el autódromo de Las Vizcachas de motos y autos. Nuestra especialidad se fortaleció de a verdad a partir de 2000 con la gestión de Felipe Horta y su gente. Entonces, yo me subí a mi primer coche de Rally a los 40 años. Las motos también me gustaban, pero menos mal que no llegué a intenarlo porque creo que no estaría contando el cuento.

¿Vas seguido a Catemu?

La verdad, sí. Estudié allí en la Escuela 32, mi madre todavía vive en el pueblo, cuyo nombre llevo en el frente de mis autos y a mí recientemente siempre me dio gusto prestar ayuda vocacional a colegios, tratando de que su gente pueda progresar tanto en lo deportivo como en la educación.

¿Cuáles son tus pasatiempos actuales?

Jugué bastante tiempo al fútbol, pero me lastimé la rodilla, me operaron y entonces empecé a andar en bicicleta con Antonio De Gavardo, Cristóbal Vidaurre y otros amigos. Me caí de nuevo y pasé por otra operación. Entretanto, me di mis buenas vueltas en dos ruedas por Chile, Brasil y otros lugares, y me anoté con un buggy en algunas pruebas de tipo Cross-Country. Cuando se aproxime la hora de mi retiro, no me disgustaría probar sensaciones a bordo de un R5 o, de pronto, correr un Rally Dakar en tanto y en cuanto el presupuesto ayude y el estado físico también.

¿Por qué hace algunos años convenciste a los organizadores del campeonato nacional que los R2 eran una alternativa necesaria para varios equipos?

Porque tenían menos costo que un R3, especialmente considerando que yo venía de la clase N3. Aparte, son muy agradables de conducir y tienen muchos elementos de competición que son un placer, muy bien compensado entre la suspensión, la caja secuencial y la electrónica. Primero, fuimos juntos a Gran Bretaña a ver los Ford Fiesta de M-Sport y me gustaron mucho y después al Rally de Alemania, tras lo cual encargamos las primeras unidades, que conseguimos a un precio realmente convenientes con la predisposición de Maciej Woda.

Núñez ha llevado de copilotos a su hija Consuelo, a Francisco y Javier Acevedo, Nicolás Levalle, Felipe Saieg, Eugenio Allendes, Pablo Cabrera, Ramón Ibarra, Tomás Cañete, Diego de Haro, Diego Cárdenas, Benjamín Braun, Antonio De Gavardo y Marcelo Yáñez.