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Angelino de 47 años, Marcelo Vildósola empezó corriendo en categorías regionales de su zona natal durante ocho temporadas a partir de 1997 y 2005 corrió, siendo campeón en la clase 2-Litros. Ya había antecedentes ligados a la velocidad en su familia.

Su debut nacional fue en el campeonato RallyMobil en ocasión del Rally del Pacífico 2005, que también fue válido por el Campeonato Sudamericano. Se mantuvo durante cuatro años en la categoría N2 con un Mitsubishi Lancer hasta que en 2007 subió por primera vez al podio en Antofagasta 2007 al ser segundo de esa clase y décimo general junto a Felipe Saieg.

En 2010, 2013, 2014 y parte de 2015 corrió con Nissan Sentra R3, generalmente navegado por Sebastián Medrano. A fines de esa temporada, Vildósola se pasó a la R2, transformándose en una de las primeras tripulaciones chilenas en apostar por el Peugeot 208, un modelo que le cae muy bien y que ha probado ser debidamente rendidor para muchos.

Cuando te refieres a tu auto actual, se nota que le tienes cariño…

A no dudarlo. Con el 208, mi ciclo 2016 arrancó con un podio en Chiloé (tercero) y puestos puntuables en la mayoría de mis apariciones. Hace dos años, pude terminar segundo Río Bueno-La Unión y nuevamente tercero en mi evento local. En ambas oportunidades, llegué décimo general con buenos tiempos en los tramos. Los resultados positivos son solo una parte de las razones por las que le tengo aprecio a este Peugeot. Defiendo a los autos “R” porque son una parte importante de la gran evolución por la que viene atravesando la disciplina. Es lindo conducirlo, dispone de buena reacción, es un placer su caja secuencial y las suspensiones y en el cual también mis navegantes se sienten a gusto. Su comportamiento inspira seguridad al volante aunque vaya a fondo. Se aprende mucho manejándolo porque te permite explotar mejor tus propios límites. Fue un salto brusco de la N3, pero queda claro que estoy feliz de haber sido uno de los primeros participantes en apostar por él.

De todas tus carreras, ¿tu triunfo en casa en 2019 fue el punto más relevante?

Seguramente. La sensación de ganar en mi zona y frente a mi público es incomparable; más aún por tratarse de una de las tantas categorías competitivas que ofrece actualmente el certamen. También me hubiera gustado rematar de mejor forma nuestra prueba mundial en Biobío, pero tuve que retirarme en el 14° tramo (Lircay) a solo dos de la meta.

¿Hay algo que te quede pendiente para tu futuro deportivo más inmediato?

La verdad es que entre mis pretensiones está el ganar algún campeonato. Tenemos ganas de intentarlo. Por eso programamos la adquisición de un motor nuevo a Peugeot Sport en Francia.