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El piloto del equipo Kovacs Sport lamentó su paso por Rancagua, donde los problemas mecánicos lo alejaron de los tiempos de punta. De todas formas, Etcheverry destacó las 7 unidades que rescató, pues confía en que serán decisivas de aquí a diciembre.

Uno de los pilotos que jamás pudo entrar en ritmo de competencia en el Gran Premio de Rancagua, fue Martín Etcheverry (91 puntos). El osornino, que llegaba a la región de O’Higgins con una amplia ventaja en la punta de la R2 Lite, vio cómo sus escoltas se acercaron peligrosamente a solo dos fechas para el término del campeonato. El navegado por Sebastián Medrano debió lidiar todo el fin de semana con fallas en la bandeja de su Ford Fiesta y, especialmente, con problemas en el sistema de frenos.

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“Luego de Rancagua fuimos a correr el Avosur. Si bien no lo teníamos planeado, quisimos sacarnos las dudas que nos dejó la sexta fecha y probar nuevamente el auto. Ahora ya detectamos el problema en el sistema de frenos: se trataba de la bomba, por tanto, estamos a la espera de que lleguen los repuestos para volver a armar el auto”, explicó Etcheverry.

Pese a lo desfavorable de la última fecha, Etcheverry se mostró confiado en que los 7 puntos que consiguió serán decisivos en el cierre de la competitiva subcategoría R2L. “Me quedo con lo positivo. Esas unidades que pude rescatar son justamente las que me tienen a la cabeza en el ranking. Creo que pueden ser definitorias de aquí al MotorShow de diciembre”, sentenció Etcheverry.

El representante de Kovacs Sport sostuvo que le hubiese gustado correr la séptima fecha en su natal Osorno, pero advirtió que la confirmación de Valparaíso como sede de la próxima carrera no lo desviará de su objetivo. “Nuestra misión número uno es ser campeones y me da lo mismo dónde se corra. Tengo confianza de que podemos conseguir el título”, cerró el piloto del auto número 63.