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El piloto de Point Cola -que remató segundo en la R2 del Gran Premio de Vicuña- se refirió a su meritoria actuación en el norte. Este primer podio le da confianza para encarar el término de la temporada, advierte.

Muy contento luego de conseguir su primer podio en el RallyMobil –y de haber destacado como Piloto Revelación– se mostró Martín Suriani, en contacto telefónico desde Argentina. El volante de Neuquén hizo un análisis de su paso por el Valle de Elqui, el que no estuvo exento de problemas. De todas formas, el joven trasandino confidenció que hace dos fechas venía sintiéndose muy cómodo al volante de su Peugeot 208. “Lo de Vicuña es el resultado del trabajo y de esa confianza”, dice.

“Estoy muy agradecido por el resultado y por el reconocimiento de RallyMobil. Creíamos que ya era momento de redondear una buena actuación, y por suerte se nos dio. Era una de las fechas más difíciles. A principio de año, cuando vimos el calendario, no esperábamos andar bien en Vicuña. De hecho, lo hablé con Jorge Martínez y Alberto Álvarez, y me decían que era una carrera durísima. Lo que sí es cierto, es que internamente tenía la expectativa de hacer un buen papel porque me sentía muy cómodo con el auto, pero no esperábamos el gran resultado que obtuvimos”, comentó el piloto navegado por José María Rodríguez, quien sumó 15 puntos en el norte.

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“El sábado comenzamos a hacer buenos tiempos en la subida al cerro. En la asistencia nos dimos cuenta de que estábamos terceros, a seis segundos de “Chaleco”, así que nos pusimos muy contentos. Lamentablemente en la tarde se desconectó un sensor de la bomba de combustible del Peugeot. Ahí perdimos dos minutos. Quedamos un poco bajoneados, pero no había más que arreglarlo y salir a fondo el domingo”, explicó Suriani.

El crédito de Point Cola cuenta que en la última etapa, debió arreglárselas para estirar al máximo la duración de los neumáticos, pero que, en ese afán, reventó una rueda en el penúltimo prime. “Tuvimos que cambiarla rápido y salir a andar el último tramo con mucha cautela porque ya no teníamos rueda de auxilio”, detalló el argentino, quien confiesa que su papá, el legendario Walter “Chirola” Suriani le aconsejó cuidar el sábado y salir a arriesgar el domingo, manteniendo siempre la concentración.

Finalmente, el exponente que comanda el auto número 59 manifiesta que en Los Ángeles ya le había tomado la mano a su Peugeot 208 y que eso no lo supo asimilar en la siguiente fecha de Frutillar, donde justamente pecó de confiado y terminó golpeando su auto. Ahora, con la lección aprendida y con el bálsamo de su primer podio, Suriani va con más ganas por las tres últimas fechas del campeonato motor más importante del país. El primer apretón será este 6, 7 y 8 de octubre cuando la fiesta del RallyMobil se tome Rancagua.