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Hyundai estrenó su título de Constructores haciendo ganar al i20 WRC en la primera fecha del Campeonato del Mundo de Rally. La clásica carrera en Montecarlo quedó en poder de Thierry Neuville y Nicolas Gilsoul.

Todo comenzó el jueves pasado con el Shakedown ganado por Sébastien Ogier, que iba conociendo pronto los límites de su nuevo Toyota Yaris en los alrededores de Gap, su ciudad natal. En esa misma jornada se disputaron dos especiales nocturnos alpinos, en los cuales Neuville pasó adelante.

El viernes, la primera etapa fue la más extensa. En ella, Sébastien Ogier demostró sus conocimientos de la zona al imponerse por una ventaja muy exigua de 1.2s sobre su compañero de equipo Elfyn Evans, también adaptado en gran forma al coche de la marca japonesa. El belga de Hyundai les pisaba los talones a ambos al ubicarse a 5.2s del líder.

El tema de la jornada fue el tremendo accidente protagonizado por el flamante campeón Ott Tänak, quien sufrió una violente salida de camino, afortunadamente sin consecuencias para la tripulación. En una sucesión de curvas suaves y pasando de quinta a sexta velocidad, el piso del coche conducido por el estonio rebotó en el asfalto, perdió dirección y unos 160 km/h volcó por los pinares y cayó más de 100 metros por una ladera. Tanto él como Martin Järveoja salieron por sus propios medios del coche masivamente dañado.

Los parches de hielo, algunos de ellos no del todo visibles, fueron la mayor complicación que afrontaron los participantes, especialmente durante la mañana.

La segunda etapa (sábado) consagró a Evans, quien superó a Ogier, aunque otra vez por un margen muy reducido y tras una intensa puja que los vio intercambiar posiciones en tres ocasiones antes de que el galés llegara al parque cerrado con 4.9s a su favor, siempre con Thierry Neuville siguiéndolos de cerca, en particular tras ser el más veloz en tres tramos.

Los neumáticos con clavos fueron esenciales a primera hora del día, donde hubo más hielo y más nieve antes que la temperatura suba a la tarde y seque el pavimento.

Neuville reconocía su satisfacción por lo preciso de los datos entregados por el equipo que pasa por las rutas de la competencia un par de horas antes de largarse y que le ayuda a actualizar sus notas (conocidos como ouvreurs). Bruno Thiry suele ocupar ese rol, pero al enfermarse, aquí lo sustituyó Daniel Sordo.

Hasta allí, Sébastien Loeb (Hyundai) no había tenido mayores contratiempos para mantenerse cuarto, precediendo a Esapekka Lappi (Ford) y Kalle Rovanperä (Toyota), muy a tono con su ascenso.

Para el domingo, las montañas monegascas camino a la ciudad mediterránea definía la prueba con dos pasados por igual cantidad de parciales cronometrados. Uno de ellos era el famoso Col de Turini.

Fue en esos últimos kilómetros que Thierry Neuville ejecutó una remontada impresionante que le permitió adjudicarse su primer Montecarlo, casi a modo de revancha de haberlo perdido por poco 12 meses atrás.

El i20 apareció al tope del clasificador en todos los especiales, saltando de tercero a vencedor tras ser el mejor el Power Stage por apenas una décima. Se revirtió el episodio de 2019, en el que Sébastien Ogier lo había derrotado sobre el final por un poco más de dos segundos. Ahora, al francés le tocó ser su escolta, conteniendo nuevamente a un muy efectivo Elfyn Evans, capaz de darle a la escuadra dirigida por Tommi Mäkinen un doble podio.

Lappi terminó cuarto con un Fiesta de M-Sport, dejando quinto a Rovanperä en un excelente debut en la clase mayor de la categoría. Loeb retrocedió a sexto después de salirse de la carretera y penar con una mala elección del caucho. Takamoto Katsuta fue otro de los que consiguió su mejor resultado general hasta el momento, ubicando séptimo al tercer Yaris. Teemu Suninen (Ford) fue octavo, el vencedor de WRC 3 Eric Camilli noveno y el de WRC 2, Mads Østberg, décimo, ambos con Citroën C3 R5.

Mientras que el noruego podría haber sido atacado por el i20 de Ole-Christian Veiby, éste hizo un trompo que de todos modos no lo privó de ser segundo. Adrien Fourmaux acabó tercero sobre un Fiesta. Camilli dominó sin interrupciones desde el viernes, ampliando su liderazgo sobre sus compatriotas Nicolas Ciamin y Yoann Bonato. Aquí debutaron las máquinas R4, de las cuales emergió como la más efectiva la de Raphael Astier: un Fiat 500X (decimosegundo general).

El próximo rally será en la nieve de Suecia del 13 al 16 de febrero.