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El compañero de butaca de Diego Aguilar es quien hace el trabajo silencioso tras el rutilante desempeño del auto 75, que ha puesto de cabeza a los participantes de la N3. Dos actuaciones han bastado para que el binomio esté cerca de los puestos de cabeza y, sin dudas, que Oyarzo es responsable de esta revolución en la categoría de entrada al campeonato.

Muchos fanáticos del RallyMobil están eclipsados con la disputa de la R2 y R3, instancias que muestran una inusitada competencia a solo dos fechas de finalizar el campeonato. Sin embargo, la detención en Rancagua también era de importancia para los participantes de la N3, quienes no han podido sacarse ventajas evidentes entre sí.

A la cita en la sexta región retornaba Franco Illino, que junto a su navegante buscaban sacarse las ganas de correr acumuladas en las dos fechas previas, instancias en las que el binomio no pudo participar. A esto se sumaba su compañero de equipo, Jorge Monzón, que también fue un piloto destacado en las dos jornadas disputadas en Rancagua.

Pero entre los participantes de la sexta fecha del RallyMobil, se sumaba un binomio que había hecho su debut en el campeonato apenas una fecha atrás. Su inclusión en la N3 trajo consigo un triunfo que alentó al binomio sureño a hacer todos los esfuerzos por participar de la fecha en la Región de O’Higgins.

Una campaña bautizada como “Operación Rancagua” trajo nuevamente al binomio al RallyMobil. Con el aporte de privados y anónimos, Diego Aguilar y Juan Pablo Oyarzo viajaban al centro del país a demostrar que la actuación y triunfo en Pucón no había sido fruto de la casualidad.

Es que el centralismo y el desconocimiento por el ambiente motor de rincones como la Región de Magallanes, hizo que muchos no supieran del verdadero potencial de la dupla Aguilar – Oyarzo. Su trabajo en Rancagua fue tranquilo, sin grandes contratiempos y con la convicción de estar demostrando en cada metro que su experiencia en el extremo sur del país era suficiente. A pesar de que algunos entendidos ven en el Chevrolet Cruze un auto que entrega ventajas, dicha situación no es obstáculo para que el binomio se plante, con propiedad, en el primer lugar de la N3 en el Gran Premio de Rancagua.

En la figura de Juan Pablo Oyarzo, la organización busca reconocer el trabajo mancomunado de la dupla oriunda de Porvenir, consolidando un nivel que de seguro los hará soñar con un próximo ascenso de categoría. El trabajo del navegante, fundamental para las pretensiones de un binomio, ve en la versión de Oyarzo un garante de tranquilidad y entusiasmo para estar en el ritmo correcto. Ni más ni menos, el navegante del auto número 75 tiene la virtud de mantener a su piloto focalizado en la obtención de más éxitos deportivos, esta vez a escala nacional.