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El piloto de Eme Racing conversó con RallyMobil.cl y expresó sus sensaciones tras su amargo abandono en el norte del país, cuando lideraba la R2 Lite. Además, el tomecino detalló que su Peugeot 208 ya está de alta para el próximo desafío a inicios de octubre.

Uno de los pilotos que seguramente mereció mejor suerte en el Gran Premio de Vicuña, fue Patricio Muñoz. El exponente que comanda un Peugeot 208 auspiciado por Eme Bus y Epysa, venció en la etapa sabatina y encabezó la R2 Lite casi todo el domingo, hasta el prime 13. Sin embargo, lo que parecía perfectamente encaminado para Muñoz y su navegante Miguel Recalt, terminó drásticamente cuando el motor del auto no dio más en el tramo de 15,3 kilómetros que unió El Pangue y Vicuña. Tras digerir el duro momento, ahora el binomio del auto número 56 fija su mirada en la siguiente estación del RallyMobil, en la región de O’Higgins.

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“En estos momentos ya pasó un poco la bronca. Me dio mucha pena el abandono, más que nada por el esfuerzo que uno pone en esto. Ahora me detengo a analizar las cosas buenas que hicimos en Vicuña. Por ejemplo, la perfección que alcanzamos a nivel de hoja de ruta y el fiato que sentí con el auto. Salimos derechamente a buscar los mejores tiempos. En algunos momentos otros pilotos me decían incluso que los registros nuestros estaban equivocados, pero no fue así. Logramos ser consistentes y hacer tiempos de punta. Eso me reconforta”, sostuvo el volante del Biobío.

Respecto a lo que ocasionó la rotura del motor aspirado del Peugeot, Muñoz apunta a una sobreexigencia producto de un problema en los frenos. “Me condicionó el hecho de quedar sin frenos justo en la bajada. Debí forzar demasiado el motor y sencillamente no aguantó”, explicó. De igual manera, Muñoz sabe que hizo una gran carrera y que, de no mediar la falla mecánica, hoy las cosas serían muy diferentes en el ranking de la R2L. “Me gusta ir a un ritmo alto, porque lo que quiero siempre es estar primero. De haber terminado el Gran Premio de Vicuña, ahora estaríamos mucho más cerca de la punta, que es lo que persigo”, enfatizó el oriundo de Tomé, quien de todas formas asegura que le encanta el tipo de camino pedregoso que se da en el norte.

En relación al estado actual del auto, Muñoz indicó que luego de encargar el motor a Francia, le comunicaron que la fábrica no tenía repuestos en stock. “Me contacté con mis buenos amigos del equipo Joker, quienes me facilitaron uno. Ya está instalado y el auto está andando. En los próximos días lo iremos a probar”, cerró.

De esta manera, el binomio Muñoz – Recalt se queda con lo positivo de Vicuña y, al contrario de lo que podría pensarse, promete nuevamente velocidad en el Gran Premio de Rancagua.