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En 2019, Patricio Muñoz y su equipo se alzaron con el cetro R2 en el campeonato COPEC RallyMobil. El campeón se entretiene con algunos asuntos laborales, una rutina deportiva que incluye jugar al fútbol y los planes que ya venía ejecutando en cuando a su estructura.

¿Cómo está todo por el lado de tu escudería?

Supongo que, como todos nosotros, haciendo la cuenta regresiva para volver a correr. Por mi parte, tenía todo listo para Coyhaique antes de esta contingencia. El auto está impecable, ya que en el verano se desarmó todo, incluyendo la carrocería. Disponemos de dos motores, uno nuevo y otro reacondicionado, dos cajas y repuestos varios para empezar con ánimos renovados.

¿A qué te dedicas en estos días?

Estoy prestando atención a mi trabajo desde casa, conectado a los correos electrónicos y al teléfono por la empresa de transporte familiar que manejamos. En Eme Bus, durante tres décadas trasladamos a casi un tercio de los chilenos por todo el territorio nacional y veníamos a buen ritmo a pesar del estallido social de octubre yo diría que hasta febrero. Sin embargo, de marzo en adelante se sintió el receso causado por la pandemia. Muchos de nuestros destinos importantes son ciudades cerradas al tránsito, por lo que tenemos apenas 20 unidades en funcionamiento y 200 paradas en los talleres.

¿Cómo recordarías tus temporadas dentro de la especialidad?

Yo arranqué en 2016 y lo que más me costó en aquel momento fue que uno no siempre tiene que andar a fondo en todos lados, sino aprender a regular la marcha según el tramo o la etapa. Desde entonces, hasta 2018, me medí con los mismo pilotos que hoy son los grandes animadores de la clase R5, así que esa exigencia me resultó un gran aporte. El año pasado empezamos bien y mi navegante Miguel Recalt también contribuyó mucho a ofrecerme una noción precisa de cuándo presionar y cuándo no, por lo que le estoy agradecido.

¿Cómo es tu relación con tu medio mecánico actual?

Me llevó tiempo comprender al Peugeot 208 porque pasamos por varias fallas. Nosesforzamos por entender qué hacía el auto y otras situaciones adversas que minaron mi optimismo hasta el MotorShow de 2018, a partir de lo cual el panorama mejoró considerablemente para mí. La coronación de la última temporada, que encaré con la filosofía de sumar muchas unidades fecha a fecha, se sintió como finalmente haber cumplido con el objetivo que nos habíamos propuesto: ser campeones más tarde o más temprano.

¿Cuál son tus planes más inmediatos?

Me gustaría ascender de categoría, dependiendo de cómo se den las cosas, aunque no antes de 2021. Por supuesto que los coches R5 me atraen como a cualquiera de quienes estamos en esto, de manera tal que no lo descarto. Algo importante que me había propuesto para 2020 con toda el alma era hacer los rallies mundiales de nuestro país y Argentina, competencia para la que ya tenía todo reservado en Córdoba: alojamiento, cuestiones de logística y demás. A la vez, estuve cerca de concretar algo por el lado de uno de los flamantes 208 R4 que hace poco lanzó Peugeot Sport, pero el proyecto todavía debe pasar por un par de procesos más para materializarse. Es importante tener los repuestos de calle disponibles y en ese sentido en Chile el representante de la marca está bien surtido, una de las razones por las que me mantengo con ellos. Esta contingencia ha congelado el tema, por lo que deberé replantearme si en lo sucesivo no me conviene de pronto saltar al 208 T16. Ganas no me faltan, pero soy consciente de que hay que darle tiempo al tiempo. En cuanto al equipo, trasladamos las instalaciones a Santiago y está casi listo y muy bonito, por cierto. Nunca descartamos que al mediano plazo se sume otro auto para algún otro binomio al cual atender.