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El piloto que participó de la R2, logró un desempeño abrumador si consideramos que era su debut en el RallyMobill. Su resultado en Pichilemu lo hace acreedor del cetro de Piloto Revelación por la regularidad mostrada en su inminente camino al éxito, luego de esta primera y significativa experiencia.

Hace unas cuantas semanas corría el rumor de que había llegado un nuevo auto a la categoría R2, sin embargo, pocos tenían certeza de quién era el que lo había traído. Se trataba de un Ford Fiesta turbo, el tercero en el país después de la apuesta doble del equipo Rudel por probar esta unidad que sorprendía por su unidad motriz turbo con una cilindrada de apenas 999 centímetros cúbicos.

Con los días el misterio se resolvía, puesto que se supo que Emilio Fernández era el propietario de este vehículo. Pero la interrogante seguía en pie, puesto que en el mundo del RallyMobil no había muchos antecedentes de este nuevo piloto. Con experiencias previas a bordo de un UTV, Fernández se entusiasmó en formar parte del campeonato nacional, debido a su constante intención de tener un auto de carreras.

Pues bien, logró adquirir un Ford Fiesta turbo para formar parte de la categoría R2. Un auto y una instancia totalmente desconocida, pero a las que pudo adaptarse bien. Emilio no registraba antecedente alguno a bordo de su auto y consiguió ser el séptimo de su clase y superar incluso a algunos autos de la R3 Lite.

Junto a su navegante Joaquín Riquelme, pudieron ser parte de los pilotos que completaron esta fecha que tuvo como denominador común un trazado complejo y desconocido. Todo lo anterior llevó a la organización a destacar a Emilio Fernández como el piloto que más sorprendió en la segunda fecha acontecida en Pichilemu, evento en el cual el exponente auspiciado por Susaron entregó argumentos sólidos para tenerlo en cuenta en los análisis de las próximas carreras.