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Ogier disfrutó de un día de ensueño en la penúltima jornada en el Rally de Gales, escalando desde el quinto lugar hasta el primer puesto con su Ford Fiesta cuando su rival por el título y líder de la fecha, Ott Tänak, detuvo su Toyota Yaris aun costado del camino por problemas mecánicos.

La ventaja de Tänak durante la noche casi se duplicó cuando Neuville, segundo clasificado, cedió 45 segundos, mientras que su Hyundai i20 fue sacado de un roquerío de Sweet Lamb Hafren esta mañana.

Tänak tenía más de 40 segundos de ventaja cuando se detuvo a cuatro kilómetros de la meta en la repetición de la tarde de la misma prueba. El motivo no se confirmó, pero se cree que un aterrizaje demasiado duro podría haber dañado la protección del carter de su coche y haber roto el radiador.

Tres victorias de nueve especiales dejaron al francés a 4.4 segundos de Latvala, una posibilidad poco probable ayer cuando se quedó sin la primera y la segunda velocidad.

“Es una gran pelea desde el principio del día. Estoy totalmente satisfecho y feliz con lo que he hecho. Di todo lo que tengo y seguiré mañana. Es una pena para Ott, definitivamente estuvo en otro nivel este fin de semana”, dijo Ogier.

La jornada final de mañana comprende cinco especiales que suman 55,64 km en el norte de Gales e, inusualmente, el Power Stage se llevará a cabo en la segunda especial de Gwydir. La carrera culmina con una segunda pasada sobre el asfalto del tramo de Great Orme Llandudno, que serpentea alrededor de la costa antes de sumergirse en las las calles del pueblo para terminar en el paseo marítimo.