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Faltando un mes para cumplir 20 años, Marco Bulacia se anotó ayer (sábado 29 de agosto) una impecable victoria en el Rally de San Marino, válido por el Campeonato Italia de Tierra. En el clásico peninsular, el joven boliviano alquiló un Škoda Fabia R5 para entrenar con miras a la fecha mundial de Estonia -donde conducirá un Citroën C3- y llevó por primera vez como navegante al argentino Marcelo Der Ohannesian, figura estable del campeonato Copec RallyMobil™.

Bulacia fue el mejor en la clasificación general del clásico sanmarinense, que hace algún tiempo retrocedió de rango, pero que durante largas épocas fuera una fecha de máximo coeficiente del Campeonato Europeo y también del Italiano.

En 2017, el sudamericano ya había participado con un auto similar en esta prueba, aunque navegado por Fernando Mussano, debiendo desertar por accidente.

Esta vez, más afianzado y conociendo mejor los caminos de la pequeña y pintoresca república en una cita que ya va por su 48ª edición, Marco peleó palmo con los animadores habituales de la serie nacional, definiendo en la novena y última especial la carrera de un solo día de duración.

Paolo Andreucci sobre un C3 y Umberto Scandola con Hyundai i20 comenzaron mandando en los relojes. Luego, pasó a la punta Simone Campedelli, desde esta temporada con Volkswagen Polo GTI, hasta que a pocos kilómetros de la meta el piloto cruceño, que venía ejecutando una gran arremetida, los destronó y se quedó con el triunfo. Campedelli fue segundo y el local Daniele Ceccoli tercero con otro i20. Ceccoli había terminado cuarto, pero ascendió un lugar ante la exclusión de Andreucci al encontrarse que la brida de su turbo no se correspondía con la medida reglamentaria.

Entre los 61 anotados, hubo más presencia latinoamericana, ya que el argentino Emiliano Biondi completó el evento a modo de debut internacional, siendo duodécimo en la clase R2B con Ford Fiesta. El Rally de San Marino también celebró una programación paralela con coches históricos. En el pasado, otros participantes de nuestra región que pasaron con buena fortuna por allí fueron los cordobeses Ernesto Soto (junto a Martín Christie) y Jorge Recalde (junto a Jorge Del Buono), quienes en 1985 fueron primero y segundo de su clase con sendos Citroën Visa Mille Pistes 1.3 de Grupo B pertenecientes a la escudería Mauro Rally Tuning, corriendo por primera y única vez con ellos en esta carrera, siendo a la vez quinto y séptimo en los tiempos absolutos.