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El campeón más joven de la temporada 2021 Copec RallyMobil fue Gerardo Rosselot, en la división R3. Es la tercera generación de la familia viñamarina tan abocada durante décadas a la categoría que lleva ese nombre, igual que su padre y abuelo.

Como tantos otros, había hecho experiencia en el ámbito de las motos, pero ciertamente el que pasó fue su primer año completo con un programa de competencias en el automovilismo.

Rosselot no solamente no defraudó, sino que evidenció una extraña pero loable mezcla de astucia con buen ritmo cuando largó. Después de prácticas veraniegas con el Citroën DS3 de tracción integral de su escuadra, no tardó en demostrar sus condiciones y en agosto se impuso en Rinconada-Los Andes. En Casablanca 1, ganó su tío Tadeo, pero con los triunfos de Quillón y Osorno -especialmente este último por entregar puntaje extra al ser una carrera de tres etapas- Gerardo cobró el impulso necesario para llegar a la última fecha con cierta comodidad en la tabla de puntuación. Menos mal que fue así, pues los cuatro bulones de la caja de velocidades de su auto se cortaron y no hubo forma de continuar.

El piloto de la región de Valparaíso logró esto con poca experiencia, pero muchas ganas, incluso cambiando de navegante a lo largo del calendario. Además, quedó cuarto en el ranking general de la clase RC4. No hay dudas de que se trata de una figura que promete un futuro más que venturoso entre los especialistas chilenos en Rally.

Gerardo expresó: “Mi año deportivo no empezó con el pie derecho. Poco antes de comenzar la temporada, había sufrido una caída en moto, cuyas secuelas demoraron en irse, sobre todo dolores que tuve que soportar en silencio. Por suerte, después todo se fue compensando. Para Rinconada-Los Andes, salimos a correr tranquilos sin mayores pretensiones, asumiendo que tengo 20 años y estaba haciendo mi primer calendario completo en el campeonato Copec RallyMobil. Quería hacer experiencia paso a paso, preocupándose de mejorar progresivamente y la hoja de ruta que hacíamos con Álvaro León. Aunque me había focalizado en ser cerebral, más que rápido, en poco tiempo vi que no estaba tan lejos de los tiempos de punta. Entonces, me fijé el objetivo de andar siempre seguro, por ejemplo tratando de evitar salidas del camino, pero buscando un ritmo ascendente en cada fecha. Cuando se sentó conmigo Marcelo Brizio, percibí que había bastante por mejorar en las notas. Lo hicimos y yo mismo noté un progreso personal entre Quillón y Osorno cuando me fui acercando a los parciales de gente como Patricio Muñoz o Eduardo Kovacs, entre otros. Ser campeón nacional era algo inesperado, pero claro que es una alegría inmensa. Un lindo premio familiar es que este fin de semana participaré de un rally regional en el que debutaré a los mandos del Mitsubishi Mirage R5 de nuestro equipo. Estuve entrenando en ese auto para acostumbrarme a una potencia superior. Creo que viene un 2022 muy interesante para la categoría y para nosotros también”.