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Es el navegante más austral que tuvo el Copec RallyMobil. Posee una interesante experiencia en los rallies y patagónicos y, sobre todo, en el Gran Premio de la Hermandad fueguino, del cual ha disputado varias ediciones.

Se llama Cristian Ascencio y su historia acerca de cómo se sentó de improviso en la butaca derecha del Citroën C3 R5 de Vicente Israel es muy interesante.

¿Te tomó por sorpresa esta posibilidad?

La verdad es que todo sucedió de prisa. El lunes previo a la carrera estaba trabajando en el campo en el sur y de repente sonó mi celular con una llamada de número desconocido. Escuché: “Hola. Hablas con Vicente Israel. ¿Podrías ser mi copiloto en la primera fecha del campeonato nacional este fin de semana?”. Algo me habían dicho, pero al estar tan encima del evento, ya calculaba que la idea no iba a concretarse. Al principio, lo dudé por un segundo, teniendo en cuenta el gran desafío que representa subirse a un auto de la clase mayor. Al ser un apasionado de estos, sí había muchos videos, pero en la realidad cambia más de un aspecto. Sin embargo, al poco rato pensé que era una oportunidad que no podía desperdiciar, lo conversé con mi pareja y lo siguiente es que armé rápido mi maleta para tomar un avión a Santiago el miércoles.

¿Cómo fue el trabajo antes del rally?

El jueves dedicamos todo el día a hacer la ruta y fue intenso, pero de buenos frutos. El viernes, ya en el Shakedown, comencé a tomar noción de lo que se trataba estar arriba del auto.

¿Y durante la competencia?

En lo personal, largué con cierta presión, de ratos considerable, que uno mismo se impone por hacer bien las cosas. El sábado, me costó adaptarme por eso mismo, pese a lo cual hicimos buenos tramos. Cometí un error en la PE1 (me atrasé). En cambio, el domingo me sentí más cómodo y disfruté mucho de la labor realizada, fundamentalmente teniendo en cuenta que hacía casi dos años que no corría y que al llegar a Rinconada yo no sabía cómo eran las notas de mi piloto. Tratamos de hacer un planteo cauto y arriesgar la menor cantidad posible de pinchazos delanteros yendo muy por la cuerda o traseros derrapando sobre los bordes en la primera etapa. En la segunda, nos fue mejor y, además, subiendo la montaña nuestros neumáticos llegaron más íntegros que el día precedente. Al final, creemos que el noveno puesto general fue un buen inicio de temporada. Por mi parte, manifiesto mi agradecimiento a la familia Israel por haberme dado esta hermosa posibilidad.