Dos podios generales con sendos terceros puestos en lo que va de la temporada del campeonato Copec RallyMobil se refiere al excelente rendimiento y la pronta adaptación que Emilio Rosselot y Tomás Cañete han demostrado desde que subieron hace pocos meses a su nuevo Citroën C3 Rally2.

¿Cómo viven este gran comienzo de año que han tenido con Emilio?

Estamos muy motivados. Nos encantan las posibilidades de estar en la punta que nos ofrece esta máquina. En 2021, aprendimos lo que era estar en la clase RC2, la más alta, con las prestaciones de un vehículo de estas características. El Mitsubishi Mirage R5 fue un buen medio formativo para ese objetivo, pero este C3 superó nuestras expectativas. Todavía nos cuesta entrar en ritmo desde el inicio de una carrera y con el transcurso de los tramos vamos mejorando los tiempos. Para Quillón, nos proponemos avanzar en ese punto. Estuvimos trabajando con la dureza de las suspensiones desde que notamos en Chillán Viejo que la rigidez era excesiva. En las partes menos sinuosas, se hizo difícil llevar bien el auto.

¿Se plantean alguna meta especial para la próxima fecha?

La verdad es que hasta ahora estamos felices con lo hecho, aunque es claro que nos gustaría acercarnos más a los tiempos de competidores como Jorge Martínez, Martín Scuncio, Emilio Fernández o Pedro y Alberto Heller. De hecho, en el certamen estamos cerca de todos ellos. Parcialmente, hemos logrado algo así. Por ejemplo, en Calle Larga ganamos un tramo. En el equipo Rosselot, todos tienen ganas de seguir progresando y han puesto en evidencia lo bien que pueden trabajar con todos los vehículos, siendo dos buenos cómo se manejan con este Citroën o la labor intensa de recuperación del Mirage accidentado probando de Gerardo antes de la tercera fecha. Con Emilio, en estos días quizás ensayemos brevemente para llegar a este nuevo compromiso en Ñuble bien preparados después de haber rearmado el C3 por completo para revisar que todos sus elementos estén bien.

¿Cuáles son las mayores diferencias que han notado últimamente desde el cambio de marca?

Son varias cosas porque las prestaciones entre uno y otro coche son distintas. Lo primero fue, y me parece que todavía sigue siendo, conocer al Citroën y adaptarnos a su comportamiento. No disponemos de información directa de un ingeniero, pese a lo cual con Kevin, nuestro principal mecánico, hemos empezado a modificar cuestiones de puesta a punto y a intentar diferentes configuraciones con el propósito de entenderlo mejor. En cierta forma, con el Mitsubishi Mirage teníamos que aceptar teníamos algunas limitaciones técnicas, así que ahora nos mentalizamos que queda resto a la hora de acelerar.

Fotos: Luis Barra/Cristian Lagos

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