0

Eduardo Castro vive en Lima, aunque es oriundo de Huancayo. En 2019, se constituyó en una de las gratas presencias que Perú le brindó al campeonato COPEC RallyMobil, arribando al mismo ni más ni menos que con una unidad 0 km. de la clase R5.

Como casi todo el mundo, su país no está exento de cuarentena. Terminando la cuarta semana de la misma, Castro nos ofreció detalles acerca de su incursión por el deporte motor en tiempos pasado, presente y futuro.

¿Cuál es tu historia con el automovilismo?

Nace con mis abuelos y tíos abuelos, quienes ya corrían el clásico Rally Caminos del Inca. Uno de ellos ganó dos veces consecutivas esa prueba a principios de los años 1970 y es hasta hoy que yo mismo tengo como meta repetir ese halago, por la tradición que implica esta cita anual para los peruanos. Nosotros heredamos esa pasión y así fue que en 2008 debutamos con uno de mis hermanos, Carlos, en el torneo nacional, utilizando un Mitsubishi Lancer EvoVIII de producción. Nos turnábamos en el manejo, pero a partir de 2010 él me permitió dedicarme de lleno a la actividad solo. Empecé a ser más meticuloso con la puesta a punto de la máquina y con las notas al contratar a un navegante con experiencia. Después de eso, paré un tiempo por falta de presupuesto y en 2015 pude retomar la actividad, siempre concentrándome en el Caminos del Inca, pero también tomando parte de rallies nacionales.

¿Y en cuanto al campeonato COPEC RallyMobil?

Mi relación con Chile tiene que ver con el asesoramiento de un amigo como es Ramón Ferreyros, que ya había corrido en este certamen. Él me dijo que para ganar un Caminos del Inca se requiere de un factor de suerte demasiado grande, pues hay que contar con que el auto no tenga problemas a lo largo de sus casi 3.000 kilómetros. Me sugirió intentar otro estilo y por supuesto que me recomendó correr en Chile, así que el año pasado pensamos en grande y decidimos lanzarnos a esa aventura, comprando para ello un Citroën C3 R5. En Perú, el automovilismo atravesaba una especie de transición, por lo cual no lo dudamos. Ahora veo que ha sido la mejor opción, tanto en lo técnico como en lo deportivo. Nos cruzamos siempre con gente que nos recibe con calidez y disfrutamos de su excelente nivel organizativo.

¿Qué te dejó 2019 como saldo?

Hablando del auto, el C3 me sorprendió gratamente, pese a haberme subido  a subí a él por primera vez tres días antes de la primera fecha en unos ensayos muy cortos. En consecuencia, fui aprendiendo con el transcurso de las competencias y mejorando la configuración tramo a tramo. Debo decir que, en este sentido, Nicolás Fuchs me ayudó mucho. Un R5 impresiona por cómo doble, frena y acelera. Por eso, estamos conformes con lo que conseguimos.

¿Tendrás a Fuchs como compañero de equipo?

Ganas nos sobran a todos de que así sea, pero como siempre se remite a cuestión de presupuesto. Para 2020, decidimos cambiar de marca y nos pasamos al Evo2 del Škoda Fabia. Por el lado económico, a Nicolás le falta completar una cifra, viéndose impedido de seguir adelante en la búsqueda por esta contingencia de la pandemia. Con mi auto, tenía todo listo para Coyhaique este mes, pero ahora me mantengo atento a cuándo se replanteará el inicio de temporada. Es más, tenemos prácticamente toda nuestra estructura montada en Chile para dos vehículos. Ni bien él consiga ese porcentaje de apoyo que le hace falta, podría ser de la partida. Sería una presencia que, por sus antecedentes mundiales, le aportaría otro nombre de peso al campeonato, representando a Perú porque Fuchs tiene un talento innato. ¡En 2019, había probado el Citroën apenas unos minutos y ya lo conocía mejor que yo! Por lo pronto, mientras no pueda estar al volante, contaremos con el privilegio de traerlo a las carreras como asesor de nuestra escuadra.

¿Cómo te definirías como piloto?

Trato de no rendirme y de mantener la calma ante las adversidades. Me propongo como objetivo ir progresando y me gustaría mucho subir a un podio en la serie COPEC Rallymobil, pero no me desespero porque sé que el grado de competitividad es alto y que no es un propósito fácil de cumplir.

¿Tendremos rally en tu Huancayo natal?

Veníamos con esa idea hace algún tiempo. Hasta el año pasado, era solo un sueño, pero meses atrás volvimos a la carga, sobre todo mediante gestiones de Carlos con los promotores de la disciplina para avanzar sobre el tema y definimos que el invierno próximo era el momento ideal. Los caminos huancaínos y del Valle de Mantaro son lindos, como lo es el entorno para una competencia de este tipo. Se hizo varias veces en el ámbito nacional e incluso en el sudamericano hace una década, aproximadamente. Yo creo que, si esto del coronavirus pasa pronto, viviremos un hermoso evento a fines de julio. No obstante, si lo tuviéramos que cambiar de fecha, no habría inconveniente. Lo importante es sacar el proyecto adelante.

¿Cómo están armando el equipo?

Hemos comenzado a trasladar todo a las afueras de Santiago, incluyendo la casilla rodante que llevamos a los rallies y las herramientas y repuestos necesarios para el funcionamiento de los dos Fabia. Queremos dejar todo listo allí para cuando llegue la hora de las prácticas, así como darle un enfoque cada día más profesional a lo que hacemos. Estamos aplicamos pequeños cambios a la decoración de nuestros coches, que pronto mostraremos a través de las redes sociales. En esto, mis hermanos Samuel y Carlos me dan una mano grande, lo mismo que Nicolás y Ramón a través de sus permanentes consejos. Ahora mismo, a la distancia, se complica un poco plasmar las idas y venidas, pero cuando esté todo listo, la sede de la escudería va a quedar muy bien.