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Sébastien Loeb volvió al Campeonato del Mundo de Rally con un octavo triunfo en Montecarlo, primero obtenido con la marca Ford, a la que se integra desde ahora de la mano del equipo M-Sport con el Puma Rally1, uno de los autos de nueva generación híbrida de la categoría.

El francés, que es el piloto más consagrado de la categoría con nueve títulos en su haber y éxitos en tres décadas diferentes, devolvió a la marca del óvalo a lo más alto del podio, cosa que no sucedía desde Gales 2018 con Sébastien Ogier en un Fiesta (tres años y tres meses). Fue su primera victoria con otro fabricante que no sea Citroën, la que llegó tres años, cuatro meses y cinco días después de España (C3 WRC). Loeb llegó a este logro, el 80º de su campaña, acompañado ahora por Isabelle Galmiche, una navegante con muchas temporadas de experiencia en el torneo nacional de su país, pero debutante a nivel mundial.

Tanto él como su copiloto pasan a ser desde hoy los ganadores más veteranos de todos los tiempos. El galo de 47 años, diez meses y 25 días, queda por encima en ese sentido de Björn Waldegaard, que tenía 46 años, cinco meses y cuatro días cuando se adjudicó en el Rally Safari de 1990 (Toyota Celica GT-4). Galmiche, de 50 años, supera a Fabrizia Pons, que se había impuesto aquí mismo con Piero Liatti en 1997 sobre un Subaru Impreza WRC cuando tenía 41 años.

Ogier largó la tercera como líder en su Toyota Yaris y así se mantuvo hasta el penúltimo de 17 tramos, cuando un pinchazo en la rueda delantera izquierda le cedió la punta a su coterráneo, quien lo terminó aventajando por 10.5 segundos, haciendo que ambos iguales la cantidad de éxitos acumulados en el clásico monegasco.

Su escolta se retiró confirme con lo hecho y felicitó sinceramente a su tocayo y ex-compañero de equipo en la llegada.

El irlandés Craig Breen (Ford) terminó tercero a 1m39.8s, contribuyendo a que la formación de Malcom Wilson arranque 2022 siendo líder entre los equipos.

Kalle Rovanperä (Toyota) se mantuvo en el cuarto puesto sin preocuparse por los más de 4m17s que le llevaba a quien fue quinto, Gus Greensmith, quien en la 90ª edición del Rally de Montecarlo fue el más veloz en una prueba especial por primera vez.

El mejor Hyundai i20 N Rally1, conducido por Thierry Neuville, acabó sexto, siendo el único producto de la firma coreana en ver la meta después de los abandonos de Ott Tänak y Oliver Solberg.

Andreas Mikkelsen arribó séptimo por delante de Takamoto Katsuta, que recuperó terreno tras caer a una zanja en la segunda etapa. Erik Cais y Nikolay Gryazin redondearon los diez mejores puestos generales.

El retraso de 20m sufrido ayer por Elfyn Evans al salirse del camino con su Toyota le impidió ir más allá de la 21ª posición.

Mikkelsen dominó sin problemas la clase WRC2 con un Škoda Fabia Rally2 Evo de Toksport-WRT, pasando al tope del clasificador desde que Stéphane Lefebvre estrelló su Citroën C3. Su mayor retraso fue el neumático delantero derecho pinchado durante la tarde de ayer.

Navegado desde esta competencia por Torstein Eriksen, el noruego le sacó 55.4s al joven checo Erik Cais (Ford Fiesta), que ya lleva dos podios en este torneo en igual cantidad de presentaciones, después de varios parciales destacados en el Campeonato Europeo.

Tercero fue Gryazin, también de Toksport. El ruso precedió al estadounidense Sean Johnston con el mejor Citroën ubicado en el mejor resultado parcial de su trayectoria internacional. Yohan Rossel, en otro C3, consiguió buenos puntos al llevarse el Power Stage.

Sami Pajari se mantuvo firme en la punta de la división WRC3 en la que corría por primera vez con uno de los Fiesta Rally3 de tracción integral construidos por M-Sport Polonia. El actual campeón Junior luchó con Jan Černý, a quien destronó por solo 7.6s, ya que éste descontó gran parte de la diferencia de más 25 segundos que había entre ellos hasta la PE16. El italiano Enrico Brazzoli quedó tercero.

Raphaël Astier ganó en RGT con un Alpine A110.

La segunda fecha será el regreso al calendario del tradicional Rally de Suecia sobre nieve del 24 al 27 de febrero.