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A ojos vista, el progreso constante de Germán Lyon dentro de la clase RC2 es palpable. Dentro de los muchos aspectos interesantes que el camino ascendente del piloto MRT emprendido hay para evaluar es que el automovilismo deportivo no pide como requisito imprescindible tener 18 años o 21 para demostrar un franco ascenso al volante de auto de carreras. En definitiva, lo que Lyon prueba es que el entusiasmo y la dedicación son lo más importante.

Además de sus intermitencias en disciplinas de pista, Germán lleva una década compitiendo en el campeonato Copec RallyMobil. Es uno de los participantes que ha acompañado incondicionalmente los avances técnicos de la categoría en cada implementación de los vehículos FIA R.

El santiaguino cuenta con victorias y podios en las clases N3, N3 y R3L con modelos como Honda Civic y Citroën DS3, pero es sin dudas que su actual campaña con el C3 Rally2 la que más comentarios ha generado.

El fin de semana pasado, Lyon -que viene de un afianzamiento permanente con Sebastián Vera en cada fecha- gozó en Calle Larga de una muy positiva primera etapa, a pesar de la dureza extrema del evento en la Región de Valparaíso. En medio de enconados rivales, nunca cayó de la séptima posición en esas cinco pruebas especiales y dos veces fue quinto. Pinchó neumáticos y sufrió su desgaste como el que más, pero para la jornada siguiente supo mantenerse en un muy loable quinto puesto general.

Cuando Vicente Israel sufrió su tan desafortunado vuelco a metros de la llegada, el Citroën asistido por la estructura dirigida por Javier Muñoz y Daniela von Geldern trepó súbitamente a cuarto, coronando así una competencia de desenlace brillante por dos motivos elementales: sus tripulantes quedaron cerca del podio, se llevaron el triunfo en la subdivisión RC2 y el mejoraron ni más ni menos que en tres lugares la que en diciembre último había sido su mejor actuación absoluta en la especialidad, séptimos en Casablanca 2 con esta misma unidad.

Lyon contó: “El Rally de Calle Larga se dio de una forma increíble y el resultado final fue mejor del que esperábamos. Hay que reconocer que nuestro planteo desde el inicio fue el correcto, pero lo que íbamos dejando atrás en el camino era tan exigente que nadie tenía asegurado si rompería el auto menos o más o cuántos neumáticos pincharía o consumiría. Algo que nos pone contentos es que nosotros a bordo vamos sintiendo que mejoramos. En su momento, no fue fácil pasar a la clase más grande del certamen en su momento con el DS3 R5. No tuvimos posibilidad de desarrollarlo. Este C3 está hecho de otra forma, me parece más dócil. Tiene una muy buena velocidad de curva. Nos faltaría trabajar más con suspensiones y barras. En el equipo, vemos con alegría cómo venimos recortando la diferencia con la punta y es un tremendo aliciente cuando leemos los tiempos y vemos que un Martínez, un Fernández, un Scuncio o alguno de los Heller nos ha hecho medio segundo por kilómetro y no uno o más como sucedía hasta hace no mucho rato. Vera me ha incentivado bastante desde que corremos juntos. Creo que a veces sacrifico mucho en las frenadas, otro punto fuerte de estos coches, aunque supongo que poco a poco iremos puliendo ese apartado también. Llegar tan arriba en el clasificador el domingo ha sido un gran impulso anímico. En cuanto a los adversarios, al disponer de un gran nivel, lo mejor que nos puede ocurrir es medirnos contra ellos. El martes, por otros motivos, hablé por teléfono con colegas argentinos del Rally y todos coincidían con la alta competitividad que observan en Chile”.