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Sebastián Silva se incorporó desde joven al campeonato Copec RallyMobil y poco a poco fue haciéndose camino en el mismo hasta subir a la categoría R3, en la cual el año pasado terminó séptimo con su Renault Clio, en una temporada no de las más afortunadas (solo pudo sumar puntos en Ovalle).

Silva es un piloto rápido en los tiempos por tramo y ciertamente le vendría bien un mejor apoyo publicitario para dar continuidad a sus planes…o cambiarlos.

¿Qué tienes en mente para tus próximos pasos en la categoría?

Por ahora estoy ciento por ciento centrado en mi negocio familiar, que es un taller mecánico que gestiono con mis padres. Hemos estado trabajando más que otros rubros porque atendemos vehículos de mantenimiento de rutas y autopistas, principalmente. En cuanto a la competición, mis planes para 2020 pasaban por correr en la división R2, pero la contingencia mundial del coronavirus afectó a muchos patrocinadores, incluyendo a algunos que querían darnos una mano a nosotros como equipo. Supongo que ya habrá más tiempo para enfocarse de nuevo en eso con insistencia cuando esto pase.

¿Qué pasa con tu Renault Clio R3?

Tenemos el Clio. Es un auto propio, así que contamos con él en caso de que no podamos dirigir el rumbo hacia otra parte. Considero que eso es una ventaja frente a otros participantes, pues me permite regular el presupuesto destinado a cuándo correr y cuándo no según mis posibilidades, tal como me pasó en el último par de años.

¿Te afectó ese accidente fuerte en 2018 cuyas imágenes recorrieron el mundo en el Rally de Vicuña?

Bueno, indudablemente, eso nos complicó porque ese Renault quedó muy dañado y reponerse de un incidente tan grande influyó no solamente en el medio mecánico, sino también en lo psicológico. Fue un momento del que debimos recuperarnos en ambos sentidos, pero al menos nos sirvió para tomar conciencia de que este es un deporte de riesgo, en el que esos infortunios están a la orden del día y valorar el hecho de que uno puede estar compitiendo mientras el coche está entero y no cuando ocasionalmente nos golpeamos de una forma violenta. Fue un episodio difícil de olvidar, pero por suerte las medidas de seguridad funcionaron bien.