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De la familia Rosselot, sinónimo de Rally en Chile, Tadeo es uno de sus representantes más jóvenes. De hecho, empezó a correr en el campeonato Copec RallyMobil no antes de 2017.

Cuando debuto, lo hizo con un auto R3, clase a la que se mantuvo leal hasta nuestros días. Lo mismo podría decirse del auto usado a lo largo de 15 competencias, el Renault Clio RS, salvo porque hubo cuatro excepciones en 2019: el evento mundial con sede en Concepción y luego Quillón, Curicó y La Unión-Río Bueno, ocasiones en que condujo un Citroën DS3.

Tadeo debutó en el Motorshow de Santiago hace menos de tres años. Su mejor labor de 2018 fue en Vicuña con Eugenio Carvallo, en pleno proceso de aprendizaje. En cambio, el año pasado, se caracterizó por los infortunios que lo llevaron a media docena de involuntarios abandonos (al principio con ese mismo navegante y posteriormente con Sebastián Olguín).

Sus planes para 2020 eran tentadores y Rosselot espera ponerlo en práctica ni bien pueda: “Para esta temporada, teníamos previsto en el equipo que yo siguiera en la R3 con Citroën, pero cambiando de máquina, ya que está previsto que yo maneje la unidad con la que Emilio fue campeón el año pasado. Confiamos en que ese ejemplar sea más confiable que el otro, que me llevó inexplicablemente a más deserciones de las que imaginábamos. Creo que la categoría es buena para sumar experiencia y kilómetros arriba de un auto de Rally. Estamos hablando de un tipo de vehículo que es exigente al volante y, por ende, enseña mucho. Tienen potencia, tracción simple para que después con la integral todo nos resulte un poco más sencillo y cajas, electrónica y suspensiones modernas, que no difieren tanto a la hora de compararlo con un R5”.

En el entretiempo, Tadeo continúa haciéndose cargo de los contenidos e imágenes referidas a su escuadra tras haber estudiado Marketing, otras áreas que lo motivan especialmente.