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Tras la segunda etapa del Rally de Monza, Sébastien Ogier y Julian Ingrassia se acercaron a la obtención de un octavo cetro mundial en la categoría en una jornada en la que protagonizó una vibrante batalla con su compañero de equipo en Toyota Gazoo Racing, Elfyn Evans.

El galés había llegado ayer al parque cerrado como líder absoluto por 6.5 segundos que le descontó al francés, ganador de los resbaladizos tramos montañosos de la mañana, cuando le tocó ser el mejor en las distintas pasadas por el autódromo lombardo, donde el Yaris WRC número 1 se retrasó un poco por problemas de frenos al anochecer.

Hoy, en cambio, el primer puesto cambió de manos cinco veces en seis pruebas especiales y fue Ogier quien pasó adelante, especialmente gracias a un trabajo fenomenal en la última de ellas, lo que le permite ubicarse a tan solo medio segundo de Evans habiéndose recorrido ya unos 215 kilómetros de competencia.

Con que el múltiple campeón termina en el podio, será suficiente para quedarse de nuevo con la corona.

Thierry Neuville quiso acercarse a los Toyota, pero no accedió al tercer lugar, que ocupa otro Hyundai i20 oficial, el de Daniel Sordo. El belga fue el más veloz en San Fermo antes de chocar contra una barrera de contención cuando aún tenía los neumáticos fríos. En el incidente, arrancó el paragolpes y algunos componentes aerodinámicos frontales del auto.

Con esa pérdida de casi 30 segundos, el español pasó a ser tercero al mejorar la puesta a punto de su vehículo en los tramos del circuito.

Oliver Solberg fue quinto con otro i20 World Rally Car. El joven sueco mostró un manejo agresivo en los fríos caminos que trepan en altura cerca de Bergamo para rematar una muy buena labor por delante del Toyota de Takamoto Katsuta.

Teemu Suninen, quien conduce por primera vez un Hyundai de la clase mayor, superó al Ford Fiesta de Gus Greensmith en la puja por la séptima plaza. El inglés penó con los frenos y la diferencia entre ellos es de 7.7s.

A los fines de asegurar el título de constructores, Jari-Matti Latvala le pidió a Kalle Rovanperä ser cauteloso en esta carrera, razón por la cual el finés aparece noveno, precediendo al mejor coche Rally2, el de Andrea Crugnola.

En WRC2, Jari Huttunen heredó la punta en el que es su primer contacto con un Fiesta de M-Sport en virtud de los inconvenientes sufridos por sus rivales. El nórdico era segundo ayer detrás de Marco Bulacia y Marcelo Der Ohannesian (Škoda Fabia).

El piloto boliviano había pasado a comandar las acciones en Italia cuando Andreas Mikkelsen pinchó un neumático, pero esta mañana comenzó mal para él, ya que se pasó de largo en una curva a la izquierda con muy poca adherencia. En el impacto, el sudamericano arrancó la rueda trasera derecha y puso fin a su rally.

Huttunen se impuso en una especial, una cantidad inferior a los cinco de Mikkelsen, que se viene recuperando. Enrico Brazzoli fue tercer con otro Škoda. Nikolay Gryazin siguió siendo el más rápido en esta clase, pero no puede puntuar por el torneo. El ruso, no obstante, sí está contribuyendo a que su escuadra, Movisport, esté luchando con Toksport por el campeonato de equipos.

El local Crugnola marcó muy buenos tiempos en la clase WRC3 con un i20 N Rally2 y se fue abriendo paso desde la tercera posición hasta ser primero con una ventaja de 6.5s por encima del Citroën C3 de Yohan Rossel. Se impuso en tres de los cuatro tramos alpinos y remató un gran día con otro triunfo en el “Templo de la Velocidad”.

Entretanto, el volante galo se centra en la puja por el título con Kajetan Kajetanowicz, cuyo Fabia figura inmediatamente, a escasos 2.6, por lo que no hay nada dicho en este sentido. De terminar así, el polaco llevaría las de ganar por dos puntos, excluyendo las unidades extra que otorga el Power Stage.

El Rally de Monza, tanto como la era de los la era de los World Rally Car, llega a su fin mañana con una corta tercera etapa de tres pruebas contrarreloj que suman 39,53 km.